martes, 23 de febrero de 2010

La carretera, de Cormac McCarthy


La carretera, Premio Pulitzer 2007 del escritor norteamericano Cormac McCarthy (1933), autor de otras novelas importantes como Todos los hermosos caballos y No es país para viejos, es una novela corta pero intensa y desgarradora. Porque la historia es un drama de principio a fin, la lucha por la supervivencia de un hombre y su hijo en un mundo postapocalíptico (aunque no se cuenta qué pasó), un infierno sobre la tierra, un largo y duro invierno gris con un frío extremo, un planeta donde llueve ceniza y donde la vida animal y vegetal es un recuerdo del pasado. El objetivo de estos dos protagonistas es huir hacia el sur a través de una carretera, teniendo que luchar contra todo: el frío, el hambre intenso, la oscuridad, los hombres "malos".
Desde la primera línea, la lectura de este magnífico libro te lleva a padecer con los protagonistas la dureza del viaje. El frío se te mete en los huesos, el hambre te golpea continuamente y el miedo, el miedo está siempre ahí, día y noche. La humanidad ya no es "humana", los hombres y mujeres que han sobrevivido solo tienen una máxima, aguantar un día más, a toda costa, perdiendo todo lo que nos hace hombres y nos convierte en animales. Decimos que la sociedad actual está deshumanizada, es verdad, pero comparada con el futuro que imagina McCarthy, hoy vivimos más unidos que nunca. Es un espejismo. Nos matamos y nos mataremos para sobrevivir un día más.
Lo mejor de la novela, esa relación entre padre e hijo, todavía hay sitio para el amor filial, el hijo representa la esperanza de un futuro mejor, y además todavía conserva, a pesar de las dificultades, rasgos de solidaridad con otros que están peor, solidaridad que incluso el padre ya ha perdido. Me gusta cuando el padre recuerda siempre a su hijo que "llevamos el fuego", el fuego de la civilización.
Y al final, una luz, una esperanza, ¿el hombre dejará de ser un lobo para el hombre y volverá a germinar una civilización nueva? La luz no se ha apagado, todavía quedarán quienes lleven el fuego de la civilización.
Es una novela dura de digerir pero es una gran novela, que nos debe hacer reflexionar sobre la deshumanización en la que vivimos.
"Te ha dolido, ¿verdad?, dijo el chico.
Sí.
¿Eres muy valiente?
Regular.
¿Qué es lo más valiente que has hecho?
Escupió en la carretera una flema sanguinolenta. Levantarme esta mañana, dijo."

Por último, me quedo con estas palabras:
"No hay un solo profeta en la larga crónica de la Tierra que no encuentre hoy aquí su razón de ser. Teníais razón, hablarais de lo que hablarais."

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