viernes 6 de noviembre de 2009

El Día D. La batalla de Normandía, de Antony Beevor


Por fin he terminado el último libro de Beevor publicado por Crítica este año, 655 páginas de relato vívido de una de las batallas claves de la II Guerra Mundial. Digo por fin no porque me haya resultado pesado, al contrario, sino porque leer un poco por las noches, que es cuando normalmente leo, alarga los libros.
Antony Beevor (1946) es un historiador británico autor de varios libros convertidos en "best-sellers". Se ha especializado en la II Guerra Mundial y más concretamente en sus batallas ("Stalingrado", "Berlín 1945: la caída", "La batalla de Creta"), aunque también ha narrado la Guerra Civil Española.
No he leído ninguna de sus obras anteriores a ésta, asignatura pendiente porque las tengo, pero sé que "Stalingrado" y "Berlín 1945: la caída" han recibido muy buenas críticas. Todo se andará. El problema de mi visión sobre el libro es que, para bien o para mal, no he leído otros ensayos sobre la batalla (Cornelius Ryan, Stephen Ambrose, o John Keegan y su "Seis ejércitos en Normandía"). Es lógico pensar por tanto que esté impresionado por el relato de Beevor aunque soy consciente de que es la visión de este historiador.
En esencia, el libro trata de transmitir que no solo los nazis cometieron atrocidades en Normandía (matanzas de civiles, ejecuciones de prisioneros, etc.) sino que también los aliados se mostraron "salvajes" con los soldados alemanes, sobretodo con los de la SS, y que algunos bomboardeos aliados contra ciudades francesas de Normandía se podían haber evitado porque murieron miles de civiles. Lo que trata Beevor es de desmitificar la dicotomía generalmente aceptada de buen soldado aliado/inhumanos soldados alemanes.
La batalla narra desde la acción de los paracaidistas la madrugada del 6 de junio hasta la liberación de París el 25 de agosto.
De todo el relato me gustaría comentar algunas cuestiones:
- Que Beevor intenta convencernos de que los que más sufrieron en el desembarco fueron los soldados norteamericanos en la playa Omaha. Por el fuerte oleaje de ese día, el desembarco se desorganizó y las ametralladoras alemanas hacían estragos.
- Que los paracaidistas aliados realizaron una labor importantísima la madrugada del 6 de junio, tomando puentes, cortando comunicaciones, sembrando el caos entre los alemanes.
- la tardanza en movilizar las divisiones alemanas tras el desembarco se debió a que Hitler seguía pensando que el gran desembarco sería en Calais, lo que muestra el éxito de las operaciones de desinformación aliadas.
- Que en la batalla de Normandía se impuso la guerra de desgaste en un terreno difícil para los blindados y la infantería ("bocage"); los alemanes no tenían posibilidades de ser reemplazados, ni siquiera de planear una contraofensiva.
- Que la inflexibilidad de Hitler (no admitía retiradas) acabaría por destruir al ejército alemán en Normandía y Francia se perdería. Como en Stalingrado.
- La valiosísima acción de los bombardeos aliados, que entorpecieron el avance de las divisiones alemanas que se dirigían a Normandía (la Hitler Jugend y la Lehr Division). Sin esta acción, todo lo logrado el 6 de junio se hubiera ido al garete.
- La mala opinión de Beevor respecto a Montgomery, el general británico, es evidente a lo largo del libro (como la de De Gaulle): por ejemplo, lo critica por no haber previsto el siguiente paso al desembarco, por no tomar Caen el 7 de junio, por su lentitud en el avance, etc.
- El caos en la estructura de mando alemán queda evidenciado en estas palabras del general Von Schweppenburg: "En un momento en el que absolutamente todo dependía de acciones rápidas, sólo se dieron órdenes a dos divisiones y media desde los siguientes cuarteles generales: el del I Cuerpo Acorazado de la SS, el de la Panzergruppe West, el del 7º Ejército destacado en Le Mans, el del Grupo de Ejército B, el del OB West y el del OKW". (p. 216)
- la supremacía aérea aliada no se vio molestada por una desaparecida Luttwaffe. ¿Dónde estaba? Los soldados alemanes se quejaban amargamente de la ausencia de sus aviones.
- Esta es la opinión de uno de los generales alemanes sobre Hitler: "al igual que en el frente oriental, Hitler no quería ver la realidad y que cuando sus sueños no conseguían materializarse buscaba un chivo expiatorio".
- A pesar de la desorganización, de la escasez de tropas y combustible, las tropas alemanas se defendieron con uñas y dientes y ralentizaron el avance aliado. Eran de hecho mejores que las norteamericanas (en Normandía, la infantería norteamericana sufrió un 85% de bajas).
- sobre la "fatiga de combate", que Patton definía como cobardía: "Casi la mitad de las bajas por agotamiento de combate fueron reemplazos que se vinieron abajo al cabo de menos de 48 horas de estar en el frente".
- eso sí, los americanos habían aprendido muy bien la lección de cómo combinar infantería, blindados y apoyo aéreo: "cada vez que llegaban a un puesto de bloqueo en la carretera, el oficial de enlace de aviación que iba en el tanque o en el semioruga simplemente pedía ayuda a una escuadrilla de aviones y la posición defensiva era destruida".

En fin, tantas cosas se podrían comentar. Este libro me ha dejado un muy buen sabor de boca. Muy recomendable.

miércoles 28 de octubre de 2009

Solo de amor, d'Alejandro Jodorowsky


Alejandro Jodorowsky (Xile 1929), és un artista polifacètic com n’hi ha pocs. D’origen jueu-ucranià, cap als vint-i-quatre anys va marxar de Xile, va viure gairebé vint anys a Mèxic, i des de la dècada dels anys vuitanta resideix a França. Entre les moltes i variades facetes de Jodorowsky destaquen les de: filòsof, escriptor, dramaturg, actor, poeta, director de cinema, guionista de còmics, instructor del tarot, mim, psicoterapeuta i psicomag. Potser la seva aportació més controvertida és la de la psicomàgia, tècnica que barreja ritus xamànics, teatre i psicoanàlisi, on preten provocar en el pacient una catarsi de curació. Si més no pel que conta en algun dels seus llibres, ho ha aconseguit en molts casos i encara que sembla complicat, és tan senzill com mirar dins d’un mateix i ser conscients del que ens provoca el malestar per a poder donar una solució.
De Jodorowsky ens sorpren la seva poesia colpidora i senzilla a un temps. En un llibre d’ell titulat Psicomagia diu: “Creo que todo ser humano debe dedicarse a escribir poesía media hora al día, sin preocuparse de si lo que escribe es bueno o malo. [...] La poesía ha de ser una constante en la vida para depurar el ego... Cada día deberíamos realizar un acto gratuito, una cosa chiquita que sirva a los demás”. M’agradaria compartir alguns dels seus poemes del llibre Solo de amor amb aquells interessats, perquè per a mi va ser tot un descobriment conèixer el treball escrit d’aquest polifacètic personatge ara farà un any.

Cayendo de silencio en silencio
alrededor de tanta ausencia
me precipito hacia tus besos
esperando llegar al infinito centro
Pero la duda empaña mi certeza
La verdad es que no has estado nunca
y yo te añoro en el futuro


¿Qué significa lo eterno
sin tu mirada fugaz?
Tal como eres
sin menos ni mas


No es lo que fue
No es lo que será
No es lo que deseas
Es lo que ahora es


Dame
tus imperfecciones
con ellas me conformo

Aquests són alguns dels poemes que es poden trobar en aquest treball, que em sembla una autèntica delícia de la poesia contemporània. Molt recomanable.

jueves 1 de octubre de 2009

Firmin, de Sam Savage


Firmin, és una d’aquelles novel·les que quan la veus a una llibreria et crida l’atenció. En aquest cas i en primer lloc, el ratolí que apareix a la portada del llibre resulta molt simpàtic, té el cap gros i està escanyolit. Després al llegir la contraportada del llibre, sempre et sents atret (com a lectora que sóc) per tot allò relacionat amb els llibres, les llibreries, etc. Firmin ho reuneix tot, i després descobreixes més coses en ell que el fan un personatge entranyable. Per fi, va sortit el llibre no sols en versió butxaca, sinó també en català i de seguida el vaig comprar, i “devorar”.

Firmin és un ratolí que naix a la petita llibreria Pembroke d’un barri de Boston durant els anys seixanta del s. XX. Comença devorant llibres per a alimentar-se (“No hi ha res com tenir gana. El mer fet de mastegar i empassar-se alguna cosa, encara que no alimenti el cos, nodreix els somnis. I els somnis de menjar són com qualsevol altre somni: en pots viure, mentre no et moris”). Després acabarà devorant-los d’un altra manera, i es penedirà d’haver-se menjat molts fulls de novel·les essencials per a la història de la literatura. És una rata culta, amb una capacitat desproporcionada per a la lectura (que molts voldríem), solitària, cinèfila, que es troba fóra de lloc entre els de la seva espècie, però aspira a aconseguir l’amistat dels humans que té més pròxims, en Shine (el llibreter) i en Jerry Magoon (solitari, escriptor fracassat, aficionat a la beguda, que intenta trobar el sentit de la vida, i que no arriba a fer-ho). D’aquest últim ho aconseguirà i conviurà amb ell durant mesos.

Firmin no sols sent feblesa per la bona literatura, sinó per la bona música, i el cinema, i té una sensibilitat increïble per a totes aquestes arts. Admira a grans figures de la música com Cole Porter, Billie Holliday, Charlie Parker, etc. a més de les pel·lícules de Fred Astaire i Ginger Rogers. És un enamorat d’aquesta última. Una de les característiques d’aquesta rata és com descriu el seu dia a dia. I ho fa de la manera més normal, com els humans: llegia el diari, després sortia a passejar pel parc, menjava en companyia d’en Jerry, tocava el piano de joguina que hi havia a casa, etc. Hi ha moments en els quals no pots evitar riure o somriure amb els seus comentaris, gairebé sempre irònics que descriuen la seva realitat.

A la història, a banda de trobar referències literàries continues, comentaris de música i pel·lícules, Firmin ens fa integrar-nos, no sols en la quotidianitat d’en Shine (com duia la seva botiga, com trobava els llibres quan algú li preguntava, com prenia cafè mentre llegia el diari, etc.), o en la d’en Jerry, sinó en la vida de la gent (i de les rates) d’un barri decadent, que des de l’ajuntament volen fer desaparèixer. Assistim al deteriorament, a la destrucció, no sols del barri, sinó de la seva gent i les seves vides. Veiem com la gent ha de marxar, els botiguers han de tancar i el llibreter que no es vol resignar a fer-ho, acabarà regalant aquells llibres que no ven, així en Shine va col·locar un cartell a l’aparador de la Pembroke: “Llibres gratis. Emporti’s tots els que pugui carregar en 5 minuts”, i tot seguit en Firmin comenta: “Llibres gratis, com després de la revolució. [...] El cartell va tenir un efecte immediat –com es mobilitza la gent quan hi ha coses gratis-, i els cinc dies següents van ser un caos”. Una imatge dolorosa aquesta, especialment quan la gent agafa els llibres per després llençar-los.

Firmin és una rata que aspira a escriure la seva història, que se sent diferent a la resta, que busca en els humans una relació excepcional. Una de les frases que diu recordant la seva relació amb en Jerry, i després d’esmentar a J. London i Stevenson és aquesta: “Sempre em penso que tot durarà per sempre, però res no dura per sempre. De fet, res no existeix més enllà d’un instant, excepte les coses que retenim en la memòria”.

Aquesta és la primera novel·la d’en Sam Savage, es va publicar el 2006. La informació que existeix sobre l’autor, en cap moment fa referència la seva data de naixement, però per les fotos sembla que tinga entre els 68-75 anys. És doctor en Filosofia per la Universitat de Yale i va fer classes a Harvard, a més de treballar de mecànic, fuster, pescador, etc. Firmin va ser publicada per una petita editorial de Minneapolis i gràcies a la publicitat del “boca-orella” es va convertir en tot un èxit.

Una novel·la curta, divertida, plena d’humor negre i al·legories que si llegeixes et farà passar una bona estona. Totalment recomanable, especialment per als amants dels llibres i el món que els envolta.

miércoles 16 de septiembre de 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson


Con un título muy poético, Stieg Larsson cierra, muy a mi pesar, y obligadamente por su repentina muerte, una trilogía realmente sobresaliente. Esta tercera entrega, un "mamotreto" de más de 800 páginas, se lee con fruición desde la primera página, aunque para mí la novela vuelve a ir in crescendo hasta alcanzar el clímax, lo cual es un mérito del escritor que no siempre se consigue. Pero también se lee con desesperación porque cada página que pasa implica que el final de la historia está cerca.
Es toda la trilogía una denuncia del machismo que impera en la sociedad actual, un machismo que muchos achacan a grupos sociales con poca o nula educación en la igualdad de sexos, pero, ¿qué pasa cuando el machismo está tan presente en una sociedad tan moderna y tan supuestamente igualitaria como la sueca? Algo chirría en la sociedad actual. ¿Es un problema de educación?
Stieg Larsson denuncia una sociedad sueca enferma, lastrada por la corrupción policial y judicial, la violencia (sexual sobre todo), el amarillismo de la prensa, la ineptitud de los políticos, los efectos nocivos del capitalismo, etc. La mujer, para Larsson, a pesar de todos los derechos que enumera la Constitución, está indefensa, debe valerse por sí misma, y el adalid de la mujer fuerte es sin duda alguna Lisbeth Salander, un ser especial, aparentemente frágil, que no confía absolutamente en nadie, bueno..., excepto en "Mikael Blomkvist de los Cojones".
A Lisbeth Salander la acompañan otras mujeres fuertes que luchan codo con codo con los hombres y no se dejan amilanar fácilmente, como Erika Berger, Monica Figuerola, Susanne Linder, Annika Giannini o Sonja Modig, etc.
La novela comienza con Lisbeth Salander hospitalizada y "detenida" por los sucesos acaecidos al final de la segunda entrega. Mikael Blomkvist se encargará de descubrir quiénes son los culpables que están detrás del duro pasado de la protagonista y debe hacerlo rápido si quiere ayudar a Lisbeth.
Aunque se ha dicho que Larsson pretendía escribir más entregas, esta tercera novela no deja muchos cabos sueltos, y lo prefiero así, daría rabia pensar que la historia acaba abruptamente y no puedes saber lo que pasará. Creo que el lector quedará satisfecho en este sentido.
J. Ernesto Ayala-Dip escribió en El País del jueves 3 de septiembre un artículo muy interesante sobre la novela negra o policíaca, diciendo que vive un auge sin precedentes. Terminaba con esta reflexión: "Y para terminar, el género policiaco tiene sus aguafiestas y se dividen en tres clases. Los que no leen a Larsson porque lo comparan con Montaigne; los que no lo leen porque está de moda; y los que no lo hacen por las dos razones juntas. Ellos se lo pierden."
Creo que tiene razón en que muchos no leen a un autor que en ese momento es un boom por aquello de que best seller=bazofia, muchas veces hay parte de razón en ello, pero, sin ser las novelas de Larsson una obra maestra de la literatura, creo sinceramente que este autor ha escrito novela negra muy buena, debe ser leído, no decepciona.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Royal Flash, de George Macdonald Fraser


Las aventuras de Harry Flashman, del anglo-escocés George Macdonald Fraser (1925-2008), escritor y periodista que participó en la Segunda Guerra Mundial, es una de las series más prolíficas de novela histórica que pueden leerse en la actualidad. Publicadas por Edhasa, están todas ambientadas en el siglo XIX y en ellas un anciano Flashman narra todas las peripecias de su larga vida, principalmente como soldado al servicio del ejército británico. Hace un tiempo que leí la primera entrega, Harry Flashman, que narra con entretenimiento sus aventuras en Afganistán como soldado en los años 40 del siglo XIX. Me pareció una lectura divertidísima. Se presentaba un personaje tipo antihéroe, borracho, putero y cobarde, pero con tanta buena suerte que acabó convirtiéndose en un héroe de la guerra afgana y volviendo a Inglaterra con todos los honores.
Royal Flash es la segunda entrega de la serie, escrita en 1969, y con una película en 1975, narra su estancia en Inglaterra tras volver de la guerra afgana, para pasar a relatar rápidamente lo que es la trama principal de esta nueva aventura: en la convulsa Europa de 1848, un joven Otto Bismarck, el futuro canciller prusiano artíficice de la unificación de Alemania, le obliga a realizar una peligrosa misión en un pequeño y ficticio estado alemán llamado Strackenz, en la que debe hacerse pasar por un príncipe danés que está a punto de casarse con la princesa de Strackenz. El supuesto objetivo de tal maniobra es dar estabilidad por el momento a los estados vecinos de Schleswig-Holstein, objeto de deseo tanto de Dinamarca como de Prusia, una cuestión política de gran importancia en la época. Bismarck ya planea con sumo cuidado las maniobras necesarias para lograr su sueño, la unificación de los 39 estados alemanes en uno sólo, Alemania, y convertirla en una gran potencia.
Bueno, la trama, que recuerda mucho al argumento de El prisionero de Zenda, que el propio Fraser nos advierte, no me ha acabado de convencer. De hecho, esta segunda entrega me ha decepcionado, no me veo a Harry Flashman metido de lleno en las intrigas políticas de la Europa del siglo XIX, está como fuera de lugar, para mí funciona mejor cuando está metido en una guerra, al estilo Richard Sharpe. Es una suposición que seguro veré corroborada en próximas entregas.
Además, salvo Flashman, al que ya conocemos perfectamente (sigue siendo tan cobarde, vividor y mujeriego como antes), y tal vez el personaje de Lola Montes, los demás personajes aparecen y desaparecen sin que lleguen a calar para nada. Fraser no se da cuenta que el poco calado de los personajes hace que la novela sea bastante fría. Por cierto, se hace mención en varias ocasiones a Alemania como país, que solo existe a partir de 1871 tras la unificación. Bismarck no es el único personaje histórico que aparece en la novela, hay otros, por ejemplo, Fraser describe a un personaje arengando al pueblo en 1848 que no es otro que Karl Marx.
En definitiva, creo que esta historia es inferior en calidad a la primera, mucho más sorprendente y rítmica, pero como todavía me queda buen sabor de boca de la primera, daré un voto de confianza a la serie y leeré la tercera entrega, aunque la decepción no me la quita nadie.

jueves 20 de agosto de 2009

El ladrón de meriendas, de Andrea Camilleri


Tercera entrega de la magistral serie del comisario Montalbano, que se desarrolla en un imaginario pueblo de Sicilia, Vigàta, pero refleja todos los tópicos de la vida en una pequeña ciudad italiana del sur. Camilleri construye un argumento muy sencillo, el asesinato de un señor mayor en un ascensor, junto a la muerte de un tunecino en un barco pesquero. Dos sucesos aparentemente independientes pero con una conexión, una tunecina llamada Karima que ha desaparecido. Montalbano se hace cargo de la investigación, además del hijo de la tunecina, con el que se encariña su novia Livia.

De nuevo, Camilleri usa los ingredientes perfectos para crear una trama que se lee con avidez, un lenguaje llano que no escatima en insultos ("no me toques los cojones, Cataré"), un ritmo que alterna lo ágil y lo pausado (las pausas normalmente relacionadas con el disfrute por parte de Montalbano de una buena comida en una buena trattoria), mucho humor e ironía (el inútil Catarella es insuperable dando los recados de las llamadas telefónicas; los celos de Montalbano hacia Augello me han provocado alguna que otra carcajada) y un reflejo de la realidad siciliana con mucha naturalidad ("hoy es todo normal, robos con el procedimiento del tirón y algunos tiroteos"). Los asesinatos en Sicilia no requieren de un análisis psicológico sesudo del asesino (esto no es la Europa nórdica), aquí se mata por venganza, celos o cosas más triviales.

Camilleri construye un mundo creíble y real, donde las miserias humanas están a la orden del día: la inmigración norteafricana en Italia es la de los pobres que buscan una vida mejor. Camilleri no podría imaginar, aunque seguro que lo intuía, que en la Italia actual, unos años después de su novela, los inmigrantes ilegales ya son considerados delincuentes.

La relación de Montalbano con Livia entra en una nueva fase, para Livia ya no es suficiente con verse de vez en cuando, quiere un compromiso y tener hijos. La vida personal de Montalbano empieza a transcurrir por un nuevo rumbo que asusta al comisario. Hay cosas que no cambian, siempre se las ingenia para no ser ascendido a jefe superior y seguir trabajando al pie del cañón, y yo que me alegro.

Camilleri ha tomado el testigo de su gran amigo Montalbán con su Carvalho, y lo ha hecho con éxito. Ha creado un comisario entrañable a la vez que inteligente y perspicaz, alguien que sabe de las debilidades humanas porque es tan normal como cualquier persona, y además es siciliano.

lunes 17 de agosto de 2009

Meditaciones, de Marco Aurelio


Marco Annio Catilio Severo, más conocido como Marco Aurelio (121-180 d.C.), fue emperador de Roma entre el 161 y el 180 d.C. Ha sido considerado por la historiografía, ya desde la Antigüedad, como uno de los mejores emperadores de Roma, si no el mejor. Sucedió a un gran emperador como Antonino Pío, del que Marco Aurelio destaca su aequanimitas, y precedió a uno de los emperadores con peor fama, Cómodo, que fue objeto de una damnatio memoriae por parte del Senado debido a su gobierno despótico y tiránico. Con Cómodo acaba la dinastía Antoninia y comienza para muchos historiadores la crisis del Imperio. Nada que ver con su padre Marco Aurelio, el llamado emperador filósofo, aunque muy a su pesar pasó gran parte de su reinado defendiendo el limes de las incursiones bárbaras tanto en el Rin como en el Danubio.
Durante estas campañas militares, en la década del 170, ya con más de 50 años, escribió una serie de reflexiones filosóficas dirigidas a él mismo (soliloquios) que ha recibido el título de "Meditaciones", una obra cumbre de la literatura latina, un manual de vida que defiende los principios filosóficos del estoicismo, una de las corrientes filosóficas más extendidas durante la Antigüedad.
Es difícil reseñar un libro de estas características, sobre todo para mí, que no suelo leer mucha filosofía, pero reconozco que es una obra que siempre me ha llamado la atención y ya tenía ganas de leerla. Es verdad que puesto que se trata de un compendio de reflexiones que Marco Aurelio hace al final de su vida sobre la manera en la que un hombre debe vivir, es una lectura recomendable para la edad en la que podemos reflexionar sobre la vida y sobre lo vivido, y además es un libro que requiere muchas más lecturas pausadas y que probablemente la impresión que me ha causado no sea la misma que dentro de unos años. Me ha gustado el libro pero reconozco que es un libro que merece ser reflexionado en cada máxima y eso es algo que en estos tiempos de lecturas rápidas y consumo febril cuesta mucho hacer.
La edición que he leído es de la Biblioteca Clásica Gredos, y el libro viene estructurado en 12 libros o capítulos y es muy recomendable la introducción general que hace Carlos García Gual, catedrático de Filología Clásica y un gran conocedor de la novela histórica ambientada en la Antigüedad. En la introducción se cuentan anécdotas interesantes, como por ejemplo que la estatua de Marco Aurelio se conservó gracias a que los cristianos confundieron al emperador con Constantino, emperador de principios del siglo IV d.C. que convirtió el cristianismo en religión oficial en el 313 d.C.
Marco Aurelio no fue un filósofo pero sí un ferviente seguidor del estoicismo, una corriente filosófica que ensalzaba al hombre que se guiaba por la razón y que vivía conforme a la naturaleza, que era capaz de ser "inalterable, en los agudos dolores, en la pérdida de un hijo, en las enfermedades prolongadas", es decir, que podía controlar sus emociones y huir de los placeres terrenales.
Marco Aurelio destaca repetidamente la idea tantas veces expresada por los poetas antiguos del "tempus fugit", el tiempo pasa rápidamente, nuestras vidas son cortas y hay que vivir el presente, "porque sólo se nos puede privar del presente, puesto que éste sólo posees, y lo que uno no posee, no lo puede perder". "Todo es efímero, el recuerdo y el objeto recordado", "el tiempo es un río y una corriente impetuosa de acontecimientos. Apenas se deja ver cada cosa, es arrastrada; se presenta otra, y ésta también va a ser arrastrada".
Consciente de la brevedad de la vida, Marco Aurelio da también, para sí mismo, como para los demás, varios consejos para un correcto modelo de conducta: "abarca pocas actividades, si quieres mantener el buen humor"; "examina siempre las cosas humanas como efímeras y carentes de valor", así no tendrás apego a ellas cuando venga la muerte. El hombre debe ser capaz de "recibir sin orgullo, desprenderse sin apego".
La muerte debe ser soportada con dignidad, es el mismo fin para todos los hombres, los que murieron prematuramente como los que tuvieron larga vida y gran fama. "Es propio de un hombre dotado de razón comportarse ante la muerte no con hostilidad, ni con vehemencia, ni con orgullo, sino aguardarla como una más de las actividades naturales".
Un estoico debe poseer estas cualidades: "la integridad, la gravedad, la resistencia al esfuerzo, el desprecio a los placeres, la resignación ante el destino, la necesidad de pocas cosas, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la austeridad, la magnanimidad".
Marco Aurelio cree en los dioses ("respecto a los dioses, por las mismas razones que compruebo su poder repetidas veces, por éstas constato que existen y los respeto") y en la Providencia, o si se quiere en el Destino, pero, ¿hay sitio para el azar? Sí, en un momento dado dice, "y, en suma, si hay Dios, todo va bien; si todo discurre por azar, no te dejes llevar también tú al azar". De nuevo, más adelante, dice: "respecto a los sucesos exteriores, piensa que suceden o bien por azar, o bien por una providencia, y no debes censurar al azar ni recriminar a la providencia".
Este manual de vida estoico, que preconiza el control de las emociones, el huir de los placeres, una vida austera y la aceptación de la muerte como algo natural, qué lejos está hoy día de lo que vemos en esta sociedad compulsivamente consumista, apegada a la vida y a los placeres. Sin embargo, no es Marco Aurelio como un "cristiano" de su época, en el sentido de rechazar esta vida de sufrimiento y esperar una vida futura mejor, no, Marco Aurelio también defiende el "carpe diem", pero considera que el hombre que vive según la naturaleza y racionalmente es aquel que controla sus instintos, sus debilidades y sus emociones. El estoico vive una vida plena y feliz siguiente su modelo de conducta, sabe que la vida es efímera, que lo que hacemos en vida algún día será olvidado, y que cuando le llega la muerte no se apena ni intenta aferrarse como pueda a la vida, sabe que es inevitable, así lo han dispuesto los dioses.
Una gran obra para meditar mucho después de leerla. Lo dicho, no soy gran lector de filosofía, pero también me hago preguntas, como ésta: ¿las cosas suceden por azar o porque viene determinado por una especie de Providencia?