jueves, 19 de febrero de 2015

Un cadáver en la biblioteca, de Agatha Christie

Un cadáver en la biblioteca (1942) fue la cuarta novela de la escritora británica Agatha Christie protagonizada por una particular anciana con dotes detectivescas, miss Jane Marple. Solterona, discreta pero al tanto de todos los chismorreos del apacible pueblo donde vive, St. Mary Mead, miss Marple se revela como una sagaz observadora de la naturaleza humana, lo que le lleva a resolver casos que parecen complicados para la policía.
En el relato que nos ocupa, la propia escritora nos advierte en el prólogo que le apetecía divertirse un poco colocando un cadáver en una biblioteca, porque resultaba ser un cliché muy utilizado en las novelas de detectives. Y precisamente esta novela me resulta un divertimento en el que la aparición del cadáver de una chica en la biblioteca de un respetable miembro de la tranquila comunidad de St. Mary Mead, el coronel Bantry, altera el tranquilo devenir del mundo rural. La esposa del coronel pide la ayuda de su buena amiga miss Jane Marple para que investigue el caso y limpie el nombre de su marido. Sin embargo, el honor del coronel Bantry no resulta muy dañado puesto que las pesquisas de Scotland Yard se dirigen de manera muy rápida, y desconcertante para el asesino, hacia la familia Jefferson.
Y mientras se suceden las entrevistas de Scotland Yard, miss Marple asiste como espectadora al espectáculo, hace alguna pequeña observación, realiza alguna comprobación mas bien rutinaria y se muestra figuradamente desinteresada con el caso, hasta que, de un plumazo, lo resuelve. Tal vez su método analítico peque de cientificismo pero hay que alabar las virtudes innatas de esta anciana, incluso aunque haya cierta presuntuosidad por su parte (ya que le dice a su amiga que ya sabe quién es el asesino pero todavía no quiere revelarlo). Todo detective que quiera hacer bien su trabajo debe cumplir una premisa: "Cuando hay algo sospechoso yo no creo a nadie. Y es porque conozco la naturaleza humana muy bien", dice miss Marple.
Cuando los policías parecen encontrarse en un camino sin salida, entonces recurren a miss Marple, para que explique sus métodos. La anciana explica: "Temo que encontrarán ustedes mis "métodos", ..., terriblemente primitivos. La verdad es que la mayoría de la gente.... es demasiado confiada para este mundo tan malo. Creen todo lo que se les dice. Yo nunca lo creo. Tengo la manía de querer comprobar las cosas por mí misma". Y ya está, así de simple: hay mucha maldad en el mundo y no te fíes de absolutamente nadie.
Me gusta el personaje de miss Marple, igual que el de Poirot, pero ya saben, si han leído reseñas anteriores, prefiero ambientes más singulares para el desarrollo de la trama, aunque sea por espíritu romántico. Sin ser de lo mejor que he leído de mi querida Agatha Christie, no les defraudará.

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