domingo, 27 de enero de 2013

El juego de Ender, de Orson Scott Card

El juego de Ender (1985) es la novela más conocida del escritor norteamericano de ciencia ficción Orson Scott Card (1951). Galardonada con los prestigiosos Premios Nébula y Hugo, esta novela, con claras influencias de la saga Fundación de Isaac Asimov, es la primera de una serie dedicada al personaje de Ender Wiggin, un niño de 6 años con una inteligencia privilegiada que le convierte, a pesar de ser un "tercero" (debido a la superpoblación del planeta Tierra en el 2070, las familias solo tienen dos hijos), en la esperanza de la humanidad.
Debido a la amenaza de una tercera invasión de una raza extraterrestre, los insectores, Ender Wiggin debe abandonar a su familia (a sus padres, a su hermano Peter y a su hermana Valentine) para ingresar en una Escuela de Batalla situada en una estación espacial, donde deberá ser entrenado para dominar el arte de la guerra. Bajo la supervisión del estricto coronel Graff, Ender deberá superar los obstáculos e ir quemando etapas a una velocidad nunca vista con el objetivo de dominar el juego: una lucha entre dos equipos en una sala con gravedad cero. Compartirá experiencias y creará lazos de amistad con otros niños superdotados.
Al peligro de una inminente invasión de los insectores se une la difícil situación política en la Tierra, por la desconfianza mutua entre la Liga y el Pacto de Varsovia (la novela fue escrita durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, y solo cuatro años antes de la caída del Muro de Berlín y seis del hundimiento de la Unión Soviética en 1991). A esta tensión contribuyen Peter y Valentine, quienes asumen identidades falsas en la red, como Locke y Demóstenes, y comienzan a escribir sus opiniones políticas sobre la situación política internacional, hasta el punto que serán tenidas en cuenta por los analistas políticos desconocedores de que se trata de dos niños. Porque "la voz precisa en el lugar preciso puede mover el mundo. Thomas Paine y Ben Franklin, por ejemplo. Bismarck. Lenin.".
Cuando Ender cumple los diez años ingresa en la Escuela de Comandantes y allí completará su entrenamiento, agotador, para convertirse en el mejor comandante de la Flota Internacional, siempre a través de prácticas en un simulador. La última parte del entrenamiento estará supervisada por Mazer Rackham, el héroe que venció a los insectores durante la Segunda Invasión. Mazer dará a Ender consejos valiosísimos sobre cómo vencer a esta raza alienígena. Y Ender demostrará su valía.
Gran parte de la novela la constituye la descripción del entrenamiento de Ender en la Escuela de Batalla, y es posible que en algunos momentos se pueda hacer pesada, pero en conjunto es una muy buena novela.
He leído este relato haciendo paralelismos continuos con la Guerra Fría y cómo el miedo a un enemigo, imaginario o no, acaba con una sociedad que acepta la militarización como algo natural. ¿Es ése nuestro futuro?
Destaco un fragmento interesante:
"En tiempos de inestabilidad, el mundo es siempre una democracia, y el hombre que tenga la mejor voz ganará. Todo el mundo piensa que Hitler llegó al poder gracias a sus ejércitos, porque estaban dispuestos a matar, y eso en parte es verdad... Pero, sobre todo, llegó al poder por las palabras, por las palabras precisas en el momento preciso."

domingo, 6 de enero de 2013

Stalingrado, de Antony Beevor


De todas las batallas de la Segunda Guerra Mundial, posiblemente sea la de Stalingrado (que transcurrió entre agosto de 1942 y febrero de 1943) la que más fascinación ha causado entre quienes han leído algo sobre el mayor conflicto bélico del siglo XX. Yo mismo leí en su día un trabajo de William Craig (La batalla por Stalingrado, 1973) y quedé tan impresionado por el relato desgarrador de una batalla trágica para el ejército alemán, que me propuse revisitar la batalla desde la perspectiva de otros reputados historiadores. 
Stalingrado (1998), de Antony Beevor, es una obra espectacular, una investigación en profundidad sobre probablemente la batalla decisiva de la guerra, la derrota de todo un VI ejército alemán que quedó cercado por varios ejércitos rusos, para ser en su mayor parte aniquilado o hecho prisionero (se habla de 250.000 soldados cercados, y acabada la batalla, de 90 mil prisioneros, la mayoría de los cuales murieron de hambre en los campos de prisioneros de Rusia).
Stalingrado significó muchas cosas para rusos y alemanes: para los primeros el reforzamiento moral de un ejército maltrecho por las purgas estalinistas y por supuesto, el endiosamiento de Iosif Stalin, al que la propaganda soviética convirtió en el artífice indiscutible de la victoria; en cambio, para Hitler supuso una humillación, una grieta en su imagen de "genio de la guerra", aunque nunca asumiera la culpa de la derrota, ya que la propaganda nazi la convirtió en el sacrificio necesario para ganar la "guerra total". Pero es evidente que hay un antes y un después de Stalingrado, puesto que el ejército alemán, cuya estrategia estaba totalmente condicionada por las erróneas decisiones del Führer, acabó pasando a la defensiva en todos los frentes.
La visión que Beevor nos propone de la batalla es tan completa que uno puede conocer las decisiones del alto mando alemán y ruso, y luego bajar al campo de batalla y compartir con los soldados de ambos bandos sus miedos, sus pensamientos más íntimos y sus esperanzas. El relato es tan vívido y realista que uno se imagina (y no cuesta mucho) pasando un frío intenso dentro de un búnker, intentando comerse un trozo de pan congelado mientras se soportan las legiones de piojos que recorren el cuerpo. Y aun así, uno admira la capacidad del soldado alemán para aguantar estas y otras penalidades, no por amor ciego a Hitler, sino por sentido del deber en muchos casos. Y todo esto con un rigor en la investigación realizada por el historiador británico (que consultó los archivos soviéticos) que nos obliga a decir que efectivamente "la batalla ocurrió así".
Más allá de los errores estratégicos cometidos por el ejército alemán en la invasión de Rusia, uno debería plantearse el aforismo de Bismarck de que Alemania nunca debería entrar en guerra con Rusia. Un país tan inmenso requiere una conquista que logísticamente parece imposible, y que se lo digan a Napoleón y su Grande Armée, y que siempre acaba por encontrar a su mejor aliado, el duro invierno. Para Beevor la guerra para Alemania está perdida en diciembre de 1941, cuando los alemanes no logran tomar Moscú y EEUU entra en la guerra.
Tal vez la mejor definición de la batalla encarnizada que se libró en las calles y edificios de Stalingrado (sobre todo en las famosas fábricas Octubre Rojo y Barricada), sea la expresión "rattenkrieg" o guerra de ratas. Y este tipo de guerra fue ganada por los rusos, que tenían un ingente material humano para sacrificar, pero en cambio la vida de cada soldado alemán valía mucho más. Uno de los episodios más famosos fue la defensa de la "casa de Pavlov", llamada así porque los hombres del sargento Pavlov la defendieron durante cincuenta y ocho días luchando encarnizadamente por cada palmo de pared. También ilustre fue el francotirador Vasili Zaitsev (cuya historia novelesca podemos ver en la película "Enemigo a las puertas"), famoso por matar a más de cien alemanes, aunque Beevor duda de que se enviara desde Alemania a un especialista para liquidarlo.
También es espeluznante ver, y al mismo tiempo demuestra la eficacia de la propaganda soviética hacia su pueblo, cómo los rusos ganaron una batalla mientras al mismo tiempo la temible NKVD, la policía secreta, realizaba purgas en el ejército y ejecutaba a aquellos que se negaran a luchar. Pero hasta tal punto llegó la neurosis del peligro del "fascismo", que se seguía al pie de la letra la orden de Stalin de que cualquiera que hubiera caído en manos del enemigo era un traidor, y hay casos de soldados soviéticos que sobrevivieron a campos nazis para volver a Rusia y ser enviados a un gulag.
Beevor no exculpa lógicamente a Hitler del desastre de Stalingrado, su obsesiva dirección de las operaciones llevó a errores de bulto que sus generales serviles no vieron o no quisieron ver. A él le dedica estas palabras: "Este estratega de sofá nunca poseyó las cualidades para una verdadera conducción militar, porque ignoraba los problemas prácticos" (léase logística: combustible y víveres). Los generales pronto se convirtieron en chivos expiatorios de los errores de Hitler, y en este sentido el comandante del VI ejército, Paulus, ascendido a marsical de campo por Hitler unos días antes de rendirse (para indignación del Führer que esperaba un suicidio), no es bien valorado por Beevor. Sobre Paulus: "Paulus ha sido responsabilizado muchas veces por no desobedecer a Hitler después, una vez que la dimensión del desastre era evidente, pero su verdadero error como comandante fue no prepararse para enfrentar la amenaza. Todo lo que necesitaba hacer era retirar la mayor parte de sus tanques de la inútil batalla en la ciudad para preparar una sólida fuerza motorizada lista para reaccionar rápidamente. Debería haber reorganizado los depósitos de suministros y municiones para asegurar que sus vehículos se mantenían listos para movilizarse de inmediato."
Es evidente que no lo hizo y la Segunda Guerra Mundial dio un giro decisivo.
En definitiva un excelente relato que recomiendo fervientemente, una lectura imprescindible que me ha cautivado.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

El hobbit, de J.R.R. Tolkien

John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973) revolucionó el mundo de la literatura fantástica en el siglo XX con algunas obras que ya pueden ser consideradas como "clásicas", y por tanto, imperecederas: El Silmarillion, El hobbit y El Señor de los Anillos. Es gracias a Tolkien y debido al gran éxito de sus obras que el género fantástico adquiere la categoría de literatura de alta calidad, abandonando por fin esa etiqueta de literatura juvenil y de entretenimiento.
Nacido en Sudáfrica pero de familia de origen alemán, el escritor británico ejerció como profesor de Anglosajón en la universidad de Oxford, y de Lengua y Literatura Inglesa en Merton. Su completa formación humanística le permitió crear de forma sólida los cimientos de un mundo fantástico conocido como la Tierra Media, escenario de aventuras protagonizadas por enanos, elfos, trolls, dragones, hombres, orcos... y cómo no, hobbits.
Estando Tolkien convaleciente en un hospital durante la I Guerra Mundial, debido a la "fiebre de las trincheras", empezó a escribir cuentos fantásticos, pero no fue hasta después de la Gran Guerra que se decidió a escribir relatos fantásticos, aunque parece que no con mucha convicción de verlos publicados. C.S. Lewis, su amigo y autor de las Crónicas de Narnia, le animó a publicar El hobbit (1937), un relato que había escrito para sus hijos, pero que acabó encandilando a muchos adultos. Lo cierto es que realmente había comenzado construyendo una mitología para la Tierra Media, pero esta obra no se publicaría hasta después de su muerte, y llevaría como título El Silmarillion (1977). Entre 1954 y 1955 vendría su inmortal El Señor de los Anillos, publicado en tres volúmenes. Propuesto para el Premio Nobel de Literatura, choca que su trabajo fuera rechazado por el jurado por su "pobre prosa". Murió en 1972 y fue enterrado en la misma tumba que su mujer, cuya lápida lleva los nombres de "Beren" y "Luthien", la leyenda de los amantes que aparece en El Silmarillion.
El hobbit fue concebido como un cuento para niños y de ahí que no sea una novela larga y tan compleja como su continuación, pero sería un error considerar este libro como un libro infantil. La historia del hobbit Bilbo Bolsón, el mago Gandalf y los 13 enanos que les acompañan, se centra en un viaje a la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug custodia un inmenso tesoro que perteneció a los enanos que antaño habitaron la Montaña. Por el camino, Bilbo, menospreciado al principio por los enanos, tendrá que vérselas con trolls, arañas, y con una criatura bien conocida llamada Gollum que pierde un anillo mágico que "accidentalmente" encontrará nuestro protagonista. El anillo le servirá para salir airoso de situaciones de peligro en el Bosque Negro o en su encuentro con Smaug. La aventura acaba con una Batalla de los Cinco Ejércitos por la posesión del tesoro de Smaug, en la que participan enanos, hombres, elfos, trolls y wargos. 
Ésta es una aventura con letras mayúsculas, de las de mantenerte pegado al libro queriendo saber qué va a pasar a continuación, una historia basada en el recurrido viaje que tantas veces ha aparecido en la literatura (desde la Odisea), con el objetivo de conseguir el tesoro que les haga inmensamente ricos. Pero el infravalorado Bilbo Bolsón, que no quería saber nada de aventuras, vendrá cargado de objetos interesantes que causarán males en el futuro (el anillo mágico), pero sobre todo vendrá con algo que tiene un valor incalculable, los recuerdos de una aventura que siempre llevará en su corazón hasta el final de sus días. 
Y, señores del jurado del premio Nobel, se podrían haber dado otros argumentos para negar el premio a Tolkien, pero nunca su "pobre prosa".
C.S. Lewis escribió en 1937: "Las predicciones son muy peligrosas, pero es muy posible que El hobbit se convierta en un clásico". Y no se equivocó.

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domingo, 11 de noviembre de 2012

Setembre a Perugia, de David Nel·lo


Potser per a qualsevol lector el títol d’aquesta història podria passar desapercebut, entre d’altres coses perquè el nom de la ciutat no hauria d’importar massa, però per a algú que coneix aquesta localitat umbra i no com a turista sinó que ha viscut com a estudiant la proposta de David Nel·lo és més que suggerent.
Setembre a Perugia va arribar a les meues mans com un regal. El present va ser doble, pel llibre però especialment pel contingut, la història. David Nel·lo (Barcelona, 1959) és escriptor, traductor i músic. Ha publicat llibres no sols per a adults, sinó també literatura infantil i juvenil guanyant a més a més diversos guardons.
En aquesta història (amb una base autobiogràfica) Nel·lo ens presenta a tres personatges fonamentals: Hug - el protagonista-, Paolo i sobretot la ciutat italiana de Perugia. L’autor ens descriu racons importants a nivell històric (arc etrusc, Palazzo dei Priori, el Duomo) però també altres com locals destacats (la pizzeria Mediterraneo, la pastisseria Sandri, el cafè Subasio) que a aquells que hem tingut la sort de viure allí hem freqüentat.
L’Hug, immers en una crisi vital, arriba a la ciutat umbra amb la intenció de passar un mes, posar distància de la rutina diària i aprofitar per a treballar en la traducció d’un llibre d’un escriptor italià. A Perugia lloga un apartament on viure. La seua llogatera és francesa –Isabelle- i amant dels animals, especialment els gats que es troben repartits pel jardí on es troba la vivenda. En aquest mateix lloc coneix el Paolo, qui te una malaltia degenerativa que el limita físicament però amb una força interior que a l’Hug li sorprèn gratament. La narració versa sobre les passejades i llocs que freqüenta el protagonista a Perugia, la relació amb els diferents personatges que apareixen a la història –Paolo, Isabelle, Luca, Gianmarco, Massimo, els gats-, la seua feina com a traductor i el lligam que manté amb la seua família catalana.
La situació personal del protagonista acompanyada de la coneixença del Paolo, i com aquest es va fent imprescindible en la seua estada italiana, ens mostra l’evolució d’un personatge que a poc a poc s’anirà obrint al lector, tal i com ho fa amb el seu veí italià. Si entre tots dos sovint no calen paraules perquè els silencis ja parlen per ells mateixos, el lector anirà descobrint al llarg de les pàgines que hi ha situacions o vivències breus que marquen tant o més que altres de llarga durada.
Setembre a Perugia ens parla de l’amistat entre dos homes, del valor d’una mirada, de les crisis existencials que patim els éssers humans, de posar distància a la rutina per a veure les coses amb altra perspectiva, de la necessitat de sentir-nos vius en tot allò que fem, encara que siga un somriure. Una història senzilla que emociona i de la qual recomane la lectura. Nel·lo, mitjançant les seues pàgines m’ha fet recordar els bons moments que vaig viure-hi a Perugia.


martes, 6 de noviembre de 2012

El puente de los asesinos, de Arturo Pérez-Reverte

Ésta es la séptima entrega de las nueve que compondrán las aventuras del capitán Alatriste, soldado de los Tercios españoles durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), cuyas aventuras nos son relatadas por su discípulo Íñigo Balboa. El final de Alatriste lo conocemos (así aparece en el decepcionante desenlace de la película de Agustín Díaz Yanes), puesto que vemos cómo acaba la vida de este espadachín en la famosa batalla de Rocroi (1643), la derrota que marcará el final de la época dorada del ejército español, casi invencible durante aproximadamente 150 años, aquella en la que los últimos soldados españoles que quedaban en el campo de batalla fueron conminados a rendirse por los franceses, a lo que respondieron: "Decid al señor duque de Enghien que agradecemos su oferta... Pero éste es un tercio español."
Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) creó la serie en 1996 argumentando que le desesperaba ver cómo los planes de estudio pasaban de puntillas por una etapa clave de la historia de España, y que el siglo XVII se resumía en unas pocas líneas: siglo de Oro a nivel literario, pero siglo de crisis profunda a nivel económico. Él quería contar más cosas, además de los tópicos históricos, quería hablar de las hazañas y de las miserias del ejército español, que fue temido en Europa por todas las naciones aunque sus soldados cobraran tarde y mal su paga, vistieran de forma modesta y fueran tratados con desprecio por aquellos que tenían el poder durante el Antiguo Régimen: la nobleza y el clero. Precisamente el leiv motiv de las novelas de Reverte es incidir en esa grotesca dualidad de España durante el siglo XVII: temidos y respetados en Europa pero endeudados hasta las cejas, gobernados por unos incompetentes Austrias (menores), y malviviendo en una España de apariencias, privilegios y pureza de sangre.
No se crean que el objetivo de Pérez-Reverte se ha cumplido, es verdad que conocemos mejor el siglo XVII pero esto sigue sin reflejarse en los densos planes de estudio. El esfuerzo ha sido y es loable por parte del escritor y es de agradecer que se hayan novelado de forma tan brillante aspectos del siglo XVII que de otra manera no hubieran llegado al gran público: la vida de los soldados veteranos en el Madrid de la época ("El capitán Alatriste"), cómo las gasta la temible Inquisición ("Limpieza de sangre"), la guerra de Flandes ("El sol de Breda"), el oro americano hipotecado por la monarquía ("El oro del rey"), la importancia del teatro ("El caballero del jubón amarillo"), las guerras contra los berberiscos y los turcos ("Corsarios de Levante"). 
En El puente de los asesinos (2011) le toca el turno a otro escenario clave para la política exterior de España durante los siglos XVI y XVII: Italia. Desde que la Corona de Aragón conquistara Nápoles y Sicilia, Italia se convirtió en un territorio estratégico de la Corona española. Mas si cabe cuando se conquista el Milanesado. Enemigos que le hagan la "puñeta" por Italia los tiene España y muchos: Francia, el Papado (Carlos V se las tuvo con el Papa) y Venecia. Aunque en esto de la política es todo tan cambiante que luego te encuentras al Papa y a la Serenísima apoyando a España en la creación de una flota para luchar contra los turcos (Lepanto).
Pero muchos años han pasado desde Lepanto y Venecia es un serio peligro para los intereses españoles en la guerra de Flandes, porque el Milanesado es la puerta al famoso Camino Español que permitía el traslado de tropas hacia los Países Bajos. 
Y de esto trata la novela, de provocar un golpe de estado en Venecia para colocar a un dogo más benévolo con los españoles. ¿Y quiénes se van a comer el marrón?: pues Alatriste y sus amigos, Íñigo Balboa, el moro Gurriato, Sebastián Copons, etc., a los que se añade un viejo enemigo: Gualterio Malatesta. La misión es difícil y huele fatal, pero el final se lo dejo a ustedes.
Yo, como siempre, me quedo con la prosa del Seiscientos de la que hace alarde Pérez-Reverte, divertida y chispeante ("Este amigo, cada vez más apicarado, siempre afecto al naipe, a armarse a lo Baco y a traer el seso en la punta del caramillo..."); y por supuesto con esas reflexiones que te dejan pensando aquello de "si España hubiera tenido buenos señores como tuvo bravos soldados": 
"La fiel infantería del rey católico, en guerra con medio mundo: sufrida, mal pagada, insaciable de despojo y botín, amotinada a ratos pero impasible bajo el fuego enemigo, vengativa y crudelísima en el degüello. Orgullosa y temible siempre, bajo sus harapos."

viernes, 2 de noviembre de 2012

¡No emprenyeu el comissari!, de Ferran Torrent



Ferran Torrent (Sedaví, 1951) és un dels autors valencians més reconeguts i llegits. Entre les seues novel·les podem comptar Penja els guants, Butxana, Un negre amb un saxo, Gràcies per la propina amb la qual va guanyar el Premi Sant Jordi l’any 1994, La mirada del tafur, L’illa de l’holandès o Societat limitada.
En aquesta novel·la Torrent ens mostra mitjançant els protagonistes de la història una ciutat de València en ple procés democràtic, on encara es poden ensumar les ideologies (especialment en el cap de policia) pròpies al moment previ a la Transició. L’autor ens dibuixa una ciutat que comença a despertar en molts aspectes i on en altres les coses no han canviat gaire.
El protagonista, Fede, és un cambrer que empès per les circumstàncies personals (té un germà esquizofrènic, el Nis, a qui ha de complaure en gairebé tot) es veurà abocat a delinquir sense voler. D’aquesta manera entrarà a robar la casa del cap de policia de la ciutat de València (el comissari Garcia) per emportar-se ben poca cosa, el suficient per a poder comprar el que l’ha exigit el seu germà. En aquest moment entra en joc Toni Butxana, detectiu al marge de la llei, a qui el comissari demana que investigue discretament el cas. Butxana té els seus informants –Colometa i el Penjoll- i una manera un tant peculiar de treballar que no acaba d’agradar al poder establert. Amb aquests dos pispes, el detectiu aconseguirà donar amb l’inexpert lladre (que vol vendre allò robat per menys del que realment val) i descobrirà una xarxa que organitza un segrest a un destacat empresari valencià. Fede es trobarà, a partir del robatori en la casa del comissari, al mig d’aquesta perillosa trama de segrest que acabarà de la manera més curiosa.
En aquest context històric, l’escriptor aprofita per a introduir fets destacats de l’època o el problema que va començar a donar-se en aquest territori a començaments de la democràcia amb la instal·lació de les perilloses centrals nuclears. No emprenyeu el comissari! és una novel·la divertida i entretinguda en la qual passar una bona estona. El llenguatge de Torrent és accessible i la història en molts moments ens dibuixa un país en ple procés democràtic i una ciutat i un territori, que a poc a poc es va adaptant als nous temps que corren.

miércoles, 17 de octubre de 2012

No todos moriréis, de Antonio Jareño


"Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino." Mateo 16:28
Esta cita bíblica le sirve a Antonio Jareño (Murcia, 1959) para construir una novela muy interesante en torno al mito del Judío Errante (que yo desconocía totalmente) y la legendaria búsqueda de la inmortalidad por parte del hombre.
En No todos moriréis (2012), su opera prima, publicada en formato digital por la Casa del Libro, el escritor murciano, que utiliza hábilmente su formación como profesor de filosofía, construye un relato con un ritmo trepidante acerca de la vieja angustia del ser humano, la muerte como final inevitable. Pero, ¿y si fuera evitable? ¿si hubiera alguna manera de conseguir la inmortalidad? Y la reflexión más importante que nos plantea el autor: ¿cómo se usaría ese poder? ¿para beneficio de toda la humanidad o para unos pocos "elegidos"? Cuestiones importantes en un mundo en el que existen enfermedades, como el SIDA, el cáncer o el Alzheimer, que están lejos de ser erradicadas; en un mundo superpoblado en el que un mal reparto de los recursos hace que millones de personas mueran de hambre. La inmortalidad de todo el género humano sin duda alguna también plantearía serios desequilibrios entre población y recursos, sobre lo que ya alertó, en su momento, el economista inglés Malthus en su famoso Ensayo sobre el principio de la población (1798). Sin embargo Malthus no había previsto que durante los siglos XIX y XX los países desarrollados entraran en una fase de transición demográfica, con un descenso continuado de la natalidad y la mortalidad, igual que tampoco previó el fuerte ritmo de crecimiento de los recursos alimentarios.
La otra cuestión importante que me plantea el libro es esa vieja confrontación entre religión y ciencia, entre fe y razón. Aquí Jareño está pisando terreno sólido cuando pone en boca de sus protagonistas, sobre todo el padre Alonso, algunas reflexiones interesantes sobre los milagros (aquello que todavía no ha sido explicado científicamente), o sobre la capacidad de la ciencia para dar respuesta al gran interrogante del ser humano: ¿qué  hay después de la muerte? Y ésta es la gran pregunta, porque saber qué hay después podría llevar a que el entramado teórico en el que se basan las religiones (sobre todo las monoteístas) se viniera abajo por completo, puesto que éstas se basan en la "venta" de esperanza en la vida eterna.
Esto me lleva a resumir la trama (sin muchos detalles por aquello de las sorpresas que guarda el relato): la acción se centra en Murcia, donde un empleado de banca, Andrés Suárez, visiona en las cámaras de seguridad del cajero un sorprendente suceso, una persona es apuñalada en la calle pero después de unos minutos se levanta y sigue caminando como si nada. Al mismo tiempo, un cura de una parroquia de Yecla, el padre Alonso, encuentra una vieja confesión de otro cura de la localidad que afirmaba haber visto a unos individuos dos veces con 50 años de diferencia sin que estos hubieran cambiado físicamente. Todo se complica cuando aparece en escena un excombatiente croata, Goran Esteinach, quien, en su búsqueda del "judío errante" por encargo de Magnus Ingaldsen, científico islandés obsesionado con la idea de la inmortalidad, asesina a un amigo de Andrés que poseía el vídeo misterioso.
Los caminos de Andrés y el padre Alonso se cruzan en Berlín, donde se desarrolla también parte de la trama, en  busca del asesino croata, uniéndose al equipo una doctora española, Laura Marco, que se ve intrigada por una historia de personas contemporáneas de Jesucristo que siguen viviendo como inmortales. ¿A dónde les llevará la búsqueda? Eso es algo que dejo que el lector descubra...
La novela está muy bien escrita y es muy entretenida, me recuerda mucho a las tramas de intriga con buenas dosis de historia y religión que puso de moda Dan Brown. Lo cierto es que yo me he quedado más con algunas reflexiones que se hacen en el libro, cuando menos inquietantes: por ejemplo, que Magnus Ingaldsen haya planeado crear un mundo en el que unos pocos elegidos, no por su inteligencia precisamente, sean investidos con la inmortalidad y gobiernen el mundo de forma dictatorial, y en cambio la inmensa mayoría de la población mundial siga muriendo irremediablemente, fruto de una "eutanasia social", ya que el nuevo Estado no se haría cargo de la asistencia sanitaria universal. Reflexiones que Magnus extrae de las ideas del premio Nobel de Medicina en 1912, Alexis Carrel, del que, mientras leía la novela, he indagado por internet. Este Carrel fue testigo de un supuesto milagro en el santuario de Lourdes, una mujer con una supuesta enfermedad incurable, tal como atestiguó el médico, acabó curándose repentinamente. El caso fue muy notorio y Carrel nunca pudo explicar científicamente la curación, lo que le hizo convertirse al catolicismo. Pero lo que más me ha chocado de Carrel son sus ideas de la búsqueda de una sociedad ideal compuesta por los mejores individuos, que coquetea con las teorías racistas tan en boga en la primera mitad del siglo XX, y que el nazismo llevó a sus últimas consecuencias con la eliminación sistemática de lo que denominaba "desechos" de la raza humana: discapacitados físicos y mentales, homosexuales, etc., a los que aplicó una despiadada eutanasia con el objetivo de mantener la pureza de la raza aria.
Creo que este libro, además de una trama muy interesante, te hará plantearte reflexiones sobre la peligrosa influencia de las teorías racistas en la sociedad actual, y si de verdad hemos aprendido algo de los errores del pasado...