jueves, 4 de agosto de 2011

Història de les dones als Països Catalans al segle XX, d'Autores diverses


Aquesta vegada no vaig a comentar cap novel·la, ni llibre de poesia, assaig o conte. En aquesta ocasió es tracta d’un llibre d’història sobre la dona al segle XX i concentrat en un àmbit geogràfic molt delimitat.

La present investigació realitzada íntegrament per dones és una obra de fàcil consulta que he llegit durant els últims dies. No puc dir que va caure a les meues mans per casualitat, sinó que d’una manera o altra l’anava buscant per a ampliar coneixements d’un projecte que fa poc temps ha començat a rodar.

A Història de les dones als Països Catalans, treball realitzat per investigadores prestigioses i reconegudes com Mary Nash o Anna Aguado (ambdues professores d’Universitat), podem trobar un breu recorregut de la dona per aquest territori al llarg del segle passat.

La meitat de la humanitat, l’espai silenciat i invisibilitzat, el conegut com àngel de la llar: la dona. Al llarg d’aquestes pàgines veiem la seua evolució des dels inicis del segle XX i els moviments sufragistes a diferents països europeus, així com la seua situació al nostre territori. També com van afectar els canvis polítics de la primera meitat del segle al desenvolupament de la dona i com aquesta es va implicar directament en els canvis. Un exemple evident va ser durant la II República i la consecució del vot femení, amb la posterior Guerra Civil on van treballar activament en la rereguarda, així com també al front com a milicianes. Però amb la pèrdua de la guerra i la implantació de la dictadura franquista, la dona torna al seu lloc inicial: la casa. Aquesta perd qualsevol autonomia i passa de nou a dependre de l’home (pare, marit, germà, etc.). El treball que ha de desenvolupar és el de mare i esposa perfecta, i l’educació que se li dóna és precisament per a acomplir aquests tipus de funcions dins de la societat. El seu treball normalment no estava remunerat, i quan percebia un salari –per fer la mateixa feina d’un home- cobrava la meitat d’aquest.

La dona sempre ha lluitat per millorar l’entorn, la societat. Durant la República, quan es debatia si se l’havia de concedir el vot, la majoria de les discussions es produïen perquè pensaven que un cop aconseguit aquest, estaria a mercè de l’església (a causa de la influencia de la institució sobre la dona) i afavoriria la victòria de la dreta o de partits conservadors.

Evidentment la dona havia de tenir i ha de tenir tots els drets igualats al sexe masculí, i en qüestions d’ideologia és lliure de votar tal i com ho fa el seu company d’espècie, conscientment o inconscient.

Durant la dictadura, la Sección Femenina va ser un instrument de control i submissió de la dona davant la societat, i va ser adoctrinada pels poders fàctics del moment. La seua funció no diferia gens de la de segles anteriors: realització de tasques domèstiques i procreació. No hi havia molta alternativa, fer quelcom diferent era sortir de la línia marcada i el règim no estava disposat a aquest tipus de canvis.

El llibre, estructurat per capítols i al seu temps i dins de cada capítol, subdividit entre Catalunya, País Valencià i Illes Balears, ens narra la situació de la vida de totes aquelles dones que van lluitar per seguir endavant, per aconseguir el mateix que els homes, i ens explica la dura i dolorosa situació que van patir durant la repressió i a les presons, etc.

Pense que es tracta d’un treball senzill, clar i accessible a qualsevol persona interessada en la història de gènere. Descobrir que allò invisible, finalment s’ha fet i s’està fent visible. La dona camina endavant, però no oblida el seu passat.

martes, 26 de julio de 2011

El olor de la noche, de Andrea Camilleri

Fiel a mi cita con Andrea Camilleri, os comento brevemente El olor de la noche (2001), una novela negra corta, la sexta entrega de la serie protagonizada por el comisario siciliano Salvo Montalbano, pero de un ritmo trepidante, como ya nos tiene acostumbrados. Esta vez, nuestro comisario se embarca en un caso por "accidente", ya que debe investigar la desaparición de un financiero y su ayudante, que han cometido una estafa de tipo piramidal. Vaya, en 2001 Camilleri hablando de pufos financieros... No es que los asuntos económicos agraden especialmente al comisario, pero el caso acabará por absorberlo aunque solo sea porque la estafa salpica a medio Vigàta, el pueblo donde vive.
Por supuesto, no pueden faltar en esta historia los inconmensurables secundarios: Catarella, presente "en persona personalmente"; Mimí Augello, que está a punto de casarse pero que no lo ve nada claro; Livia, la novia ausente de Montalbano; Fazio, el disciplinado y eficiente ayudante del comisario; la mafia, que no está en esta novela aunque unos policías obsesionados quieran verla en todos los delitos.
Para Montalbano, que la gente pique e invierta en estas estafas financieras en busca de réditos fáciles, se debe a la televisión: "No hay telediario que no te bombardee con la Bolsa, el Nasdaq, el Dow Jones, el Mibtel, la Pollatel... La gente se impresiona, no entiende ni torta, sabe que se corren riesgos pero que se puede ganar...".
Lo cierto es que este caso le pilla a Montalbano algo confuso, que si cree que ya es demasiado viejo para este trabajo, que si Augello tiene una "especial" relación de amistad con Livia, para agravar los celos del comisario, que si el jersey que Livia le había regalado ha encogido en la lavadora y ella no debe enterarse...
Y por supuesto, entre acto y acto, su relación de amor con la buena comida italiana, ay, esos pirciati picantes... Me entraron ganas de comerlos. Y Sicilia, y cómo se hacen las cosas en el sur de Italia, ya sea para arreglar una carretera ("El Ayuntamiento dice que el bache lo tiene que arreglar la provincia; la provincia dice que la región; la región, que la Dirección de Carreteras, y a ustedes entretanto que les den por culo"), o para conseguir una información ("Y tengo que darle las gracias a un amigo mío de la policía del aeropuerto que tiene un amigo que es novio de una chica que trabaja en el mostrador de billetes de Punta Raisi." "El sistema italiano para agilizar la burocracia. Por suerte, siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a un tercero", ¿les suena?). Pero si Sicilia o Italia no fueran así, perderían su encanto.
Al final, el sorprendente caso se resolverá porque Montalbano tiene un don especial, entiende a las personas y sus debilidades.

miércoles, 20 de julio de 2011

Antonio y Cleopatra, de Colleen McCullough


La escritora australiana Colleen McCullough (1937) es una de mis debilidades en novela histórica. Lo ha sido siempre, desde que leí hace ya años el primer libro de una saga sobre la historia de Roma durante el período tardorrepublicano (s. I a.C.), titulado El primer hombre de Roma (1990). Aquella novela narraba con maestría el ascenso de Cayo Mario al poder, con una habilidad innata para hacerme comprender de manera clara el sistema político y legal de la antigua Roma. ¡Cómo me apasionó que este u otro tribuno de la plebe presentara una ley que perjudicaba al Senado! Yo que pensaba que la política era aburrida. Aquel libro extensísimo fue increíble. Luego le siguieron las siguientes entregas, igualmente magistrales: La corona de hierba (1991), sobre al ascenso de Sila, Favoritos de la fortuna (1993), centrada en Pompeyo Magno, y las que se centraron sobre la figura de César ("Las mujeres de César" -1996, "César" -1998, "El caballo de César" -2003), "el personaje" de toda la saga, el perfecto Julio César, tal como lo dibuja McCullough que casi te crees que su divinización estaba mas que justificada. Tal vez, esa absoluta perfección de César sea lo único chirriante en las novelas, pero el personaje te cae bien.
Con la muerte del dictador en el 44 a.C., parecía que se ponía punto y final a una saga magistral sobre la antigua Roma centrada en la caída de la República. Pero quedaba el último episodio, la lucha entre Octavio y Marco Antonio por el poder y el inicio del Principado.
Esto es precisamente lo que cuenta Antonio y Cleopatra (2008), el período comprendido entre el 41 a.C. y el 27 a.C., es decir la división del poder de Roma en un triunvirato formado Octavio, Marco Antonio y Lépido. Es un período ampliamente conocido para el público en general, ya sea a través de novelas o pelis, ya que el personaje de Cleopatra, reina de Egipto, adquiere un especial protagonismo debido a su romance y posterior matrimonio con Marco Antonio.
Me ha gustado la novela pero no la considero la mejor de la serie, aunque McCullough no me defrauda nunca. La novela se centra en los tres principales personajes de este momento histórico crucial para Roma: Octavio, obsesionado con hacer valer su condición de Divi Filius; Marco Antonio, crecido tras Filipos y mirando sobre todo hacia Oriente y sus riquezas; Cleopatra, centrada en conseguir que Cesarión, su "perfecto" hijo concebido con César, pueda convertirse algún día en un rey de reyes, incluida Roma. La posición de partida es favorable a Marco Antonio pero éste dilapida su poder e influencia en Oriente, con desastrosas y costosas campañas contra los partos. Por otro lado, Octavio, en Roma, se centra en hacer crecer su dignitas, y desarrollar una brutal campaña de propaganda contra Antonio que lo presenta como un borracho holgazán que pierde el tiempo y gasta el dinero de Roma entre las faldas de una "Reina de las Bestias" (Cleopatra), que lo mantiene permanentemente drogado. A esta visión, contribuyen incluso los generales que acompañan a Antonio, que no dudan en achacar la inactividad y poca sensatez de las acciones militares del triunviro a la diabólica influencia de la reina de Egipto. Imagen la de Antonio a la que ha contribuido mucho el cine. Antonio no era César, un genio militar, pero tampoco un palurdo borracho.
Está claro que Octavio ganó la batalla más importante, no la de Actium, que para McCullough fue una pantomima de batalla (aunque luego Augusto la magnificara para su mayor gloria), sino la de la imagen (véase el libro de Zanker, Augusto y el poder de las imágenes), fundamental para acabar siendo aclamado por el Senado como el salvador de la República, cuando en realidad certifica su muerte cuando se atribuye a pertetuidad la tribunicia potestas en el 27 a.C. En este ascenso imparable al poder absoluto tuvo un fiel aliado en la figura del competente general Marco Vipsanio Agripa, que luego acabaría casándose con la hija de Augusto, Julia. Pero ésa ya es otra historia y la cuenta magistralmente Robert Graves en su "Yo Claudio". Así que McCullough cierra el círculo y describe el último siglo de la república romana como una sucesión de grandes hombres (Mario, Sila, Pompeyo, César, Marco Antonio, Octavio) con una ambición desmedida y un único fin: convertirse en el Primer Hombre de Roma. Fue la ambición de los generales y la debilidad del Senado la que acabó con la República, aunque supongo que siendo un análisis tan simplista, no sea la única causa, pero sí la que McCullough destaca sobremanera.
Por cierto, esta última novela está un poco descuidada en la corrección del texto: ¿qué es el Ox Heads (p. 199)?, ¿es un edificio de Roma que no conozco?
Acabo con una reflexión de Octavio sobre César y la República: "Ahora es el momento para una estructura política diferente, una más adecuada para gobernar un gran imperio. ¿Puedo yo, César Divi Filius, permitir verme secuestrado por un puñado de hombres decididos a arrebatarme mi poder político? Divus Julius permitió que eso le ocurriese, tuvo que cruzar el Rubicón en un acto de rebeldía para salvarse... Voy a cambiar el mos maiorum y la manera de gobernar Roma para que se acomode a mí y a mis necesidades. No me veré declarado fuera de la ley. No libraré una guerra civil. Lo que deba hacer lo haré legalmente".
Efectivamente, Augusto instituyó el Principado desde la legalidad, el Senado le concedió los dos poderes que necesitaba para gobernar sin oposición: el imperium maius y la tribunicia potestas. Mantuvo la ficción republicana en todo momento, de hecho la propaganda decía que había "restaurado la República", pero había certificado su defunción. Con él nació el Imperio.

sábado, 2 de julio de 2011

El sueño eterno, de Raymond Chandler


Solitario, escéptico y cínico. Así es Philip Marlowe, el detective privado creado por el escritor norteamericano Raymond Chandler (1888-1959) en 1939 en su novela El sueño eterno, probablemente el detective más famoso después de Sherlock Holmes. Chandler representa junto con Dashiell Hamett, creador del detective Sam Spade, lo mejor de la novela negra norteamericana, marcada por un marcado cinismo hacia la sociedad opulenta pero corrupta.
En esta primera aparición de Marlowe (después le seguirían entre otras Adiós, muñeca -1940- o El largo adiós -1953), el detective recibe el encargo de investigar el chantaje que la perturbada hija menor de un viejo millonario de Los Ángeles está padeciendo por deudas de juego. Además Marlowe quiere descubrir qué fue del marido de la hija mayor, Vivian Sternwood, que al parecer se fugó con la mujer de un mafioso. Las pesquisas le llevan por una ciudad que respira un aire contaminado por la corrupción, la mafia y los negocios "turbios".
Marlowe es un hombre singular, parece que intente huir de las mujeres peligrosas que le pueden llevar a la fatalidad, como se ve en su manera de tratar, tan ruda, a las dos hijas Sternwood. No debe entenderse como una actitud misógina sino como una manera de protegerse de los sentimentalismos que un detective privado debe siempre dejar de lado para cumplir con su trabajo.
Marlowe habla así de su trabajo: "No soy Sherlock Holmes ni Philo Vance. No espero ir a terreno que ha sido ya cubierto por la policía, recoger una punta de pluma rota y hacer un caso de ello. Si usted cree que alguien vive en el negocio de detective haciendo eso, no sabe mucho acerca de los policías."
Y por si no hubieran quedado claras cuáles son sus prioridades, ahí va esto: "Soy un tipo muy listo. Carezco de sentimientos y escrúpulos. Todo lo que tengo es el prurito del dinero. Soy tan interesado que por veinticinco pavos por día y gastos, principalmente gasolina y whisky, pienso por mi cuenta lo que hay sobre ello; arriesgo todo mi futuro, el odio de los policías y de Eddie Mars y sus compinches, hurto el cuerpo a las balas y aguanto impertinencias, y digo: Muchísimas gracias." En cambio, a mí Marlowe me parece un empedernido idealista vapuleado por la dura realidad.
Después de leer la que es considerada una de las mejores novelas negras del siglo XX, vi la película basada en la novela y protagonizada por los geniales Humphrey Bogart y Lauren Bacall en 1946, con guión de William Faulkner. Una obra maestra del cine clásico. Marlowe es Bogart en la pantalla grande, aunque Chandler siempre imaginó al detective encarnado por Cary Grant.
Por cierto, siempre se ha comparado a Marco Didio Falco, el detective privado de la Roma de Vespasiano (s. I d.C.) creado por Lindsey Davis como un alter ego de Marlowe por su especial don para analizar la realidad social de forma tan cínica, y no va mal encaminada la comparación.

miércoles, 22 de junio de 2011

Africanus, el hijo del cónsul, de Santiago Posteguillo


Africanus, el hijo del cónsul (2006), es la primera entrega de una trilogía histórica enmarcada en la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) y protagonizada por Publio Cornelio Escipión, apodado "Africanus" por su victoria sobre el general cartaginés Aníbal Barca. La segunda y tercera novelas, Las legiones malditas (2008) y La traición de Roma (2009) respectivamente, se han convertido en un éxito editorial avalado por crítica y público.
Cuando pensamos en novela histórica ambientada en el mundo antiguo automáticamente creemos que la calidad de la obra viene justificada por el origen anglosajón del autor, porque este género siempre ha estado vinculado a los Robert Graves, Gore Vidal, Bernard Cornwell, Colleen McCulloguh, y más recientemente a Simon Scarrow. No olvidemos a Mary Renault, al alemán Gisbert Haefs, un monstruo de la novela histórica, o al italiano Valerio Massimo Manfredi, cuya obra presenta una desigual calidad. Pero parece que siempre debemos recurrir a autores extranjeros para leer novelas históricas de calidad, y a veces nos llevamos una gran decepción.
¿Qué pasa o pasaba en España? La novela histórica no es un género fácil, no solo requiere un conocimiento exhaustivo del mundo en el que se inserta la historia, real o inventada, sino que hay que demostrar que se "domina" la ambientación sin parecer demasiado erudito, y además, se puede cometer el error de describir fielmente una época determinada pero contar luego una historia que no engancha a nadie.
En 2006 aparece Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista y profesor de la Universidad de Valencia, y sorprende con un momento histórico bastante tratado, la Segunda Guerra Púnica, pero emocionante y decisivo en la historia de Roma, puesto que las dos potencias del Mediterráneo occidental, Roma y Cartago, dirimen a finales del siglo III a.C. la hegemonía política y económica sobre la zona. En la magistral "Aníbal" de Gisbert Haefs (1989), el escritor alemán contaba el enfrentamiento entre romanos y cartagineses desde la perspectiva del general cartaginés y de su entorno, de manera que la historia no era contada por los vencedores sino por los vencidos.
Posteguillo, en cambio, centra la mirada del lector en Publio Cornelio Escipión, el futuro héroe de Roma, desde la infancia hasta su entrada de lleno en las amargas derrotas de la Segunda Guerra Púnica como un joven oficial de caballería, para acabar esta primera entrega en la toma de Cartago Nova por el general romano en el 209 a.C. La guerra está lejos de terminar pero ya se vislumbra un claro cambio de rumbo. Entre el 218 y el 209 asistimos al relato de las archiconocidas derrotas romanas ante el genial Aníbal: la batalla de Tesino, Trebia, Trasimeno, y por supuesto Cannas (216 a.C.), la gran derrota romana que pudo o no supo aprovechar Aníbal para dar la estocada final a Roma.
No esperen un relato de las batallas a lo Bernard Cornwell, descriptivo y lleno de emoción, no, las batallas están contadas correctamente. Tal vez, a mi parecer, el acierto de Posteguillo está en describir tan acertadamente los entresijos de la política en Roma y de ello son un buen ejemplo las maniobras de Quinto Fabio Máximo para conseguir la gloria en esta guerra. En esto me recuerda, salvando las distancias a Colleen McCullough.
Sabemos que muchas de las victorias de Aníbal en Italia se deben a su providencial oportunidad para aprovechar la impetuosidad y desconocimiento de la estrategia militar de muchos de los generales romanos a los que se enfrenta y vence. Roma tiene una virtud que no tiene Cartago en esta guerra, su envidiable capacidad para formar legiones año tras año a la vez que Aníbal las va aniquilando o diezmando. Pero no crea hábiles e inteligentes generales, puesto que solo las familias nobles acceden al cargo de cónsul en la Roma republicana y esta preeminente posición social no lleva aparejado el dominio del arte de la guerra. Hasta que aparece Publio Cornelio Escipión, un joven noble que sorprenderá a todos, romanos y cartagineses, por su habilidad para conducir una guerra en la que los cartagineses campan a sus anchas por el sur de Italia, y los romanos llevan la guerra a la Península Ibérica para cortar los suministros y la ayuda que Aníbal espera de su hermano Asdrúbal Barca. Escipión empieza a construir una leyenda en torno a su figura, sobre todo tras la toma de la "inexpugnable" Cartago Nova, fomentando una admiración y fidelidad por parte de sus legiones, preámbulo del caudillismo practicado por los generales del siglo I a.C., Mario, Sila, Pompeyo o Julio César.
A la trama principal se le une una historia secundaria, las peripecias de Tito Macio, que malvive en Roma hasta que, debido a sus años juveniles trabajando en una compañía de teatro, decide traducir y crear sus propias comedias para un público romano ávido de historias que le hagan olvidar las penurias de la guerra contra Aníbal. Y así nacerá el gran comediógrafo Plauto, que junto a Terencio, son los dos grandes autores del teatro romano, que bebe de la comedia nueva griega de Menandro.
La novela, para el que desconozca algunos términos latinos utilizados, tiene al final un completo glosario, además de sencillos mapas de las batallas principales, el árbol genealógico de Escipión y Aníbal, un listado de cónsules de Roma hasta el 209 y una bibliografía para profundizar sobre el tema.
Esta novela es algo más que una historia bien contada, es una brillante aportación a la novela histórica. Absolutamente recomendable.

jueves, 16 de junio de 2011

Manolito Gafotas, d'Elvira Lindo


Aquesta és la meua primera incursió en la literatura d’Elvira Lindo, autora que ja fa temps volia llegir. Aquesta vegada m’he animat a fer-ho i he començat amb un llibre conegut a l’imaginari literari dels últims anys: Manolito Gafotas.

Elvira Lindo (Cadis, 1962) periodista, escriptora, ... en resum, dona polifacètica es coneguda pels seus treballs radiofònics i televisius en diferents emissores i canals de televisió, així com els seus articles a diversos periòdics i revistes. Creadora de Manolito Gafotas, ha inventat diverses historietes amb aquest divertit personatge. A més, és autora d’altres novel·les per a adults com: El otro barrio, Algo más inesperado que la muerte, Una palabra tuya, i Lo que me queda por vivir la seua última novel·la.

La història de la que avui tractem és la primera de la saga amb el nom del protagonista i que va donar peu a nous relats com: Pobre Manolito, ¡Cómo molo!, Los trapos sucios (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 1996), Manolito on the road, Yo y el Imbécil i Manolito tiene un secreto.

Manolito Gafotas és un xiquet del barri de Carabanchel que ens conta com veu i viu el món, i especialment el seu barri, a través de les paraules que xucla del seu entorn (adults, televisió, etc.). Amb ell i amb la resta dels personatges que apareixen al relat (l’avi Nicolás, els pares, el seu germà o Imbécil, els seus amics –Orejones López, Yihad, Susana, Paquito Medina-, la sita Asunción, etc. ) podem veure com transcorre la vida a un barri d’una gran ciutat amb la mirada innocent (o sovint no tant innocent) i descarada d’un nen com ell.

Feia temps que no reia tant llegint un llibre com ho he fet amb aquest, i he de reconèixer que si en el seu moment vaig devorar totes les novel·les de Harry Potter, en el cas d’aquest nen tant entremaliat, descarat i divertit no crec que deixe passar molt de temps a tornar a enganxar-me a la propera aventura de Manolito.

Va ser molt divertit llegir la part de la sita Espe –la psicòloga- (com diu Manolito) i com li conta tota la seua vida i acaba per escriure-la; o com ens explica el pecat original; o bé, quan tots els xiquets de la classe copien l’examen de Paquito Medina; o quan s’han de disfressar de coloms de la pau per a un concurs de Carnestoltes amb la resta d’escoles del barri, i també el que fa amb els rotuladors (qui no ha fet una cosa semblant a casa quan era xiquet? crec que tots ho hem fet i després evidentment han vingut les bronques i els càstigs).

Moltes de les històries que ens narra l’autora a través de Manolito les hem viscut de xiquets –adaptades al lloc i les circumstàncies personals-. Pense que tots hem tingut el company més xulo de la classe, o la dominadora, o el germà que destrona, la mare que ho sap tot i que hauria de treballar per a la CIA (però ells no ho saben i per això no la contracten), la professora despietada, etc. Un ventall de personatges que podríem identificar amb coneguts del nostre entorn i que per tant fa més propera la història. Perquè en determinats moments i encara que faça molts, però molts anys que ja no som xiquets, ens identifiquem amb alguns d’ells (o fins i tot hem canviat els papers amb el pas del temps).

Una història molt divertida, que es llegeix de tiró i amb un llenguatge fresc, diàlegs vius i anècdotes simpàtiques. Un heroi atípic, dels que a mi personalment m’agraden molt. Si us voleu endinsar en el seu món podeu fer-ho en http://www.manolitogafotas.es/

domingo, 12 de junio de 2011

Choque de reyes, de George R.R. Martin


La segunda entrega de la saga Canción de hielo y fuego, titulada Choque de reyes (1998), entusiasma tanto o más que el primer libro, porque una vez metidos de lleno en esta historia que Martin tan hábilmente entreteje ya no podemos dejarla. Y es que asistimos a una atomización del poder tras la muerte del rey Robert Baratheon y a la lucha, vieja como la historia misma, encarnizada por un trono: los Baratheon (Renly y Stannis), Theon Greyjoy, Robb Stark y Joffrey Lannister, todos son peones de un inmenso tablero de ajedrez luchando por sobrevivir en un mundo fantástico lleno de traiciones, crueldades y muerte. Se ha desatado la guerra civil en los Siete Reinos y no acabará hasta que solo quede un rey en pie. Pero aunque el lector tienda a posicionarse en un bando u otro, Martin, conscientemente, no marca una división maniquea entre "buenos" y "malos". El personaje de Tyrion Lannister, el "gnomo", es el mejor ejemplo, es repulsivo en unas ocasiones pero admirable por su ingenio en otras y no dejamos de admirar la habilidad de la Mano del Rey para manejar los entresijos del poder. La complejidad de los personajes es uno de los elementos que permite que esta entrega, como la primera, se convierta en una sólida historia en la que vemos evolucionar a los hijos de Eddard Stark, Sansa, Bran, Arya, Robb, etc. La novela se apodera de ti pero como lector, y en esto cada uno tendrá sus preferencias, sigo declarándome fiel al personaje de Jon Nieve, que debe enfrentarse a peligros desconocidos más allá del Muro y que los habitantes de los Siete Reinos desconocen; o qué decir de Daenerys Targarien, la "heredera desterrada" del trono de hierro, su periplo por tierras lejanas del este la convierte en una hermosa heroína cuyo momento estelar está por venir.
El estilo narrativo de Martin se estructura en torno a la visión de tan sólo 9 personajes, pero es a través de ellos como conocemos los acontecimientos que se suceden y solapan constantemente, por lo que no puedes perder el hilo del relato en ningún momento. Estamos ante una gran saga fantástica, contada con una maestría y una imaginación desbordante que nos atrapa desde el principio. Tras él, una extensa legión de viejos y nuevos fans, disfruta también ahora con una serie que ofrece calidad y fidelidad a la obra.
Tormenta de espadas, la tercera entrega en la que se sigue desarrollando la "guerra de los cinco reyes", espera ya para ser devorada.