lunes, 26 de abril de 2010

El Imperio Romano, de Isaac Asimov


Conocía al Isaac Asimov (1920-1992) como novelista de ciencia-ficción, su serie "Fundación" es excelente (ya he comentado aquí alguno de sus libros), pero no conocía su faceta de divulgador histórico aunque me llamaba poderosamente la atención que tuviera tantas monografías que sintetizan buena parte de la historia de la humanidad (desde Egipto hasta la historia de EEUU hasta la primera guerra mundial). Ésta que reseño, El Imperio Romano (1967), es una de ellas, que en 264 páginas, resume la historia del Imperio Romano desde Augusto hasta su caída en el 476 d.C. y la posterior formación de los reinos germánicos. ¿Se puede contar tanto en tan poco espacio manteniendo la rigurosidad, el orden y el interés? Asimov lo ha hecho.
Es cierto que podría haber comenzado leyendo "La República romana", pero bueno, este trabajo se puede leer de manera independiente si eres historiador y conoces bastante bien la historia de Roma. Ése es mi caso. Pero Asimov escribe para el que quiere introducirse en la historia de la Antigüedad y no conoce nada del período, entonces, como en todo, es preferible comenzar la casa por los cimientos, y leer primero el libro sobre el nacimiento de Roma. Después, enlazar con el Imperio Romano, para acabar con la monografía dedicada a la Alta Edad Media.
Me ha encantado este libro, no es una obra que profundize de forma detallada en cada reinado sino que Asimov sabe extraer aquellas características maestras que definen la labor de cada emperador, lo bueno y lo malo, a la manera de Suetonio y sus "Vidas de los doce Césares", pero sin entrar en lo chismoso y anecdótico como hace el autor romano. Además, Asimov no solo construye una historia política interesantísima sino que también la compagina con una historia cultural (mencionando los escritores más importantes de cada momento) y una clarificadora historia del nacimiento del cristianismo y su evolución hasta convertirse en la religión oficial del Imperio.
La valoración de la extensa galería de emperadores sigue las líneas generales que la mayoría de investigadores aceptan: los buenos emperadores (Augusto, Tiberio -su mala fama se debe a la influencia de los historiadores romanos "senatoriales", Claudio, Vespasiano, Tito, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio, Aureliano, Diocleciano, Constantino, Juliano, Teodosio) y los malos emperadores (Calígula, Nerón, Cómodo, Caracalla, los emperadores-militares de la anarquía, y algunos del siglo IV d.C.). Sin embargo, Domiciano, considerado como un emperador tiránico (sufrió damnatio memoriae), es reivindicado aquí por Asimov, aduciendo que también sufrió la "mala prensa" de los historiadores senatoriales (Suetonio en gran medida) y que su gobierno fue "justo y firme", lo cual me ha llamado mucho la atención. Tenía otra imagen de Domiciano.
Sobre la figura de Tiberio y la forma en que se le tachó de cruel y lujurioso, dice: "Escuchar a estos historiadores es como escuchar a los columnistas chismosos de los periódicos sensacionalistas y creer todo lo que dicen sobre las celebridades". Los historiadores romanos posteriores a las dinastías julio-claudia y flavia tendieron a exagerar todo lo malo que habían hecho algunos emperadores, hasta el punto que Asimov considera que "aparecen mucho peor de lo que probablemente fueron en la vida real".
A pesar de que Asimov no redunda en lo anecdótico, sí que resalta frases que supuestamente algunos emperadores pronunciaron: a Vespasiano antes de morir no le faltó el humor ("siento que me estoy convirtiendo en un dios"); Antonino Pío pronunció una última contraseña que fue "aequanimitas"; Juliano, antes de morir, dijo (la historia es probablemente falsa): "me has vencido, Galileo".
El análisis de Asimov sobre el éxito del cristianismo es bastante interesante: la define como una religión urbana (la población agrícola, que vivía en un "pagus", siguió siendo "pagana"), que atrajo rápidamente a mujeres, esclavos y pobres en general porque frente a las penurias de la vida terrenal, el cristianismo prometía una vida en el Paraíso que era un auténtico consuelo.
Son especialmente relevantes los reinados de Marco Aurelio, probablemente uno de los emperadores más capaces y cultos de la historia del Imperio Romano, considerado el emperador-filósofo aunque pasase la mayor parte de sus 20 años de reinado guerreando contra los germanos, que ya empiezan a intentar introducirse en el Imperio; Aureliano (que intenta reorganizar el maltrecho Imperio tras varios años de anarquía militar); y sobretodo Diocleciano, emperador a partir del 283, al que Asimov considera un nuevo Augusto, ya que introdujo reformas importantes en el Imperio, entre ellas, la implantación de un gobierno tetrárquico, 2 Augustos (uno para Occidente y otro para Oriente) y dos césares (herederos designados). Diocleciano no me ha sorprendido por su política de reformas para intentar salvar el Imperio, sino porque es el único emperador que cuando consideró que su tarea había acabado, abdicó en el 305 d.C., y se retiró a vivir sus últimos años de vida tranquilamente, algo impensable unas décadas antes cuando los emperadores-soldado morían sin apenas haber gozado de la púrpura imperial. De Juliano también tiene palabras elogiosas, emperador que ha pasado a la historia como Juliano el Apóstata por no ser cristiano, cuando a mediados del siglo IV d.C. los emperadores ya eran cristianos. De él dice: "trató de gobernar con sensatez, moderación y justicia, y en general, se comportó de una manera mucho más cristiana que casi todos los emperadores cristianos que gobernaron a Roma antes y después de Juliano".
Finalmente su análisis sobre las causas de la caída del Imperio Romano van en la línea de la historiografía actual, a saber: la presión de los pueblos bárbaros no hizo más que hundir un barco que se estaba hundiendo. El imperio se había debilitado internamente por las guerras civiles continuas, la excesiva presión fiscal, el deterioro del comercio, los enormes gastos del mantenimiento de la administración y el ejército (ya germanizado en el siglo IV d.C.), el descenso de la población, la ruina de las ciudades, etc.
Pero en el 476 no cayó el Imperio Romano sino el Imperio Romano de Occidente, que se fragmentó en diversos reinos germánicos que de alguna manera ya eran independientes (reino visigodo, vándalo, ostrogodo, etc.). El Imperio Romano de Oriente aún sobrevivió mil años más y pudo perpetuar la cultura clásica y la tradición imperial.
Muchas cosas se quedan en el tintero pero creo que es mejor que puedas disfrutar de esta obra que ha sido un placer leer.

viernes, 23 de abril de 2010

Sant Jordi i la lectura



Avui és St. Jordi. A Catalunya és la gran festa del llibre i la rosa. Fins i tot en el poble més menut hi ha gent que gaudeix d’aquest dia i regala a la gent que estima algun dels dos presents, o bé tots dos. A mi personalment, m’agraden tots dos per als dos sexes, i no la rosa per a la dona i el llibre per a l’home. Al País Valencià no es viu aquest dia amb la mateixa intensitat, tret evidentment d’Alcoi, on és el dia gran de la festa, però no la literària, sinó la de Moros i Cristians. Però bé, sembla que de mica en mica aquest dia que ja s’ha institucionalitzat mundialment com el del llibre va guanyant addictes a molts punts del planeta.
Des d’adolescent veia als mitjans de comunicació com es celebrava a tots els punts de la geografia catalana aquesta diada tant important per a la literatura. Un dels meus somnis era poder anar algun dia a Barcelona i passejar per la Rambla, mirant llibres, olorant roses i respirant l’ambient. Pensava que potser no ho aconseguiria mai perquè encara que semble una cosa molt assequible, si vius i treballes fora d’aquesta ciutat, o del seu territori difícilment hi pots anar. Al sud del País Valencià hi ha gent que no sap ni què dia és. I realment és una llàstima, perquè la literatura és una de les coses més enriquidores a tots els nivells que hi pot haver a la vida d’una persona.
En els últims anys s’està generalitzant per part de moltes biblioteques actes simbòlics per a celebrar aquest dia (com les lectures continuades del Quixot), però evidentment no hi veus aquesta passió que es respira a les localitats catalanes.
Farà gairebé set anys vaig poder fer realitat el meu somni. Vivia a Girona, ciutat preciosa i amb una activitat cultural destacada i aquell dia encara que treballava de vesprada vaig anar a Barcelona en companyia de la meua parella i unes amigues. Els dies previs els recorde amb il·lusió, amb entusiasme. Veia pròxima la realització d’un anhel que m’acompanyava des de molt xiqueta. I no em va decebre. Va ser emocionant passejar per la ciutat comtal, aturant-me en quasi totes les paradetes de llibres i roses de la Rambla, de Plaça Catalunya, la zona del portal de l’Àngel, Passeig de Gràcia... Podia veure a alguns dels escriptors i les novetats literàries que s’havien estat publicant en els últims mesos i setmanes. Va ser una experiència inoblidable. Després de tornada a Girona vaig veure que allí, les llibreries de la ciutat també ho celebraven a la Rambla i era una gran festa.
Crec que St. Jordi, o bé el dia del llibre, és una de les poques festes existents en l’actualitat que no tenen connotacions religioses (malgrat el nom del sant) ni commemoren cap batalla, victòria, derrota, etc. històrica. St. Jordi és la festa de la cultura, dels llibres i coincideix amb el naixement o la mort d’algun escriptor, o bé la publicació de llibres destacats i per això m’agrada. No sols per ser una celebració de tipus cultural, sinó també laic que podem compartir amb tothom, siga quina siga la seua religió, la seua ideologia, o la seua cultura.
El més important d’aquest dia és que hem de saber conservar i transmetre els valors literaris existents, valorar la importància del que ens poden ensenyar els llibres, aprendre a aprendre d’ells. Un llibre és molt més que una o diverses històries. Un llibre és producte d’un temps, d’unes circumstàncies, d’unes vivències, que els seus autors han volgut deixar per escrit. Perquè quan algú escriu alguna cosa ho fa per motius diversos, i quan els lectors triem determinades lectures també ho fem pel mateix. Busquem en els llibres font de coneixement, respostes a les nostres preguntes, o tan sols entreteniment. Per això i per molt més, un llibre sempre ha estat i espere que ho continue fent (malgrat les noves tecnologies) un bon company en el nostre caminar per la vida.

martes, 30 de marzo de 2010

La legión de los condenados, de Sven Hassel


He leído ensayos dedicados a la II Guerra Mundial pero nunca he leído novelas ambientadas en esta contienda, y la primera que leo narra los acontecimientos desde la perspectiva del bando alemán. Sven Hassel es un autor danés nacido en 1917 desconocido hasta hace poco para mí (actualmente vive en Barcelona) aunque sus novelas se escribieron hace ya años (de hecho ésta que comento, la primera de todas, es de 1953) y ha vendido millones de copias; lo descubrí navegando por internet y las opiniones vertidas siempre fueron en general favorables, por eso me lancé a comprar algunos de sus libros. Eso sí, su espectacular biografía ha sido puesta en duda en algunos foros, ya que según ésta estuvo en la invasión de Polonia de 1939, en 1941 fue enviado al frente ruso enrolado en un batallón disciplinario, y participó en todos los frentes en los que luchó Alemania salvo en el norte de África. De hecho la novela está contada como una experiencia vivida por el propio escritor, Sven Hassel, y por tanto como una autobiografía de su etapa como soldado alemán.
Tanto si es cierto que vivió todo lo que cuenta como si se ha inventado esas experiencias, lo cierto es que la novela es bastante realista como para que alguien, desde el salón de su casa, haya podido inventarse algunas de las escenas que se cuentan. Es posible que Hassel tenga una imaginación desbordante o que haya hablado con soldados que sí estuvieron allí y vivieron todo lo que se cuenta, pero lo importante es que Sven Hassel nos cuenta la forma de ver la guerra por parte de unos soldados alemanes enrolados en un batallón disciplinario obligado a ir a la guerra y que está deseando que se acabe cuanto antes.
Sven, Porta, el Viejo, Plutón, son soldados del 27º Regimiento disciplinario blindado que se alejan mucho del estereotipo del soldado alemán entregado a la causa nazi, henchido de patriotismo y amante de Adolf Hitler y defensor del nacionalsocialismo. La realidad es otra bien distinta: alemanes que se enfrentan al régimen, que son condenados a campos de trabajo por "deserción" (rebeldía hacia el régimen), que luego son enviados al frente ruso y además a primera línea para sufrir en sus propias carnes la realidad de una guerra que no tiene nada de heroísmo y sí de penurias, frío, sueño, cansancio, crueldad y muerte poco digna, esos "leiv-motiv" que tanto gustan a Pérez-Reverte recrear en sus novelas (o a Bernard Cornwell). Lo novedoso de esta novela es que ese asco del soldado hacia la guerra lo ves en soldados alemanes del ejército nazi , puesto que el autor incide en la dicotomía entre el fanático SS ("Ocurrió más de una vez que rusos y alemanes, atrincherados en un lado y otro de la misma calle, cesaran de tirotearse a la llegada de una unidad SS para que los alemanes pudiesen exterminar con toda tranquilidad a los portadores del detestado uniforme") y el simple soldado de la Wehrmacht. "Conozco muchos que quedaron curados para siempre de su estúpida fe en este mito ridículo de "Raza Superior", gracias al descubrimiento fortuito de que el enemigo no era su enemigo, y que en ningún aspecto les era inferior".
El soldado Sven comienza sus andanzas siendo recluido en un campo de trabajo llamado Lengries, donde recibirá un trato inhumano, posteriormente liberado y entrenado de forma despiadada en un batallón disciplinario formado por "desertores", enviado después a los Balcanes, a Polonia y finalmente al frente ruso, donde casi la totalidad del batallón desaparecerá tras las batallas de blindados en el frente ruso de 1943, que es cuando la novela finaliza.
Son interesantes algunas reflexiones que el protagonista de la novela (el propio autor) se hace: como cuando dice que "si guerra= irresponsabilidad, y desorden=irresponsabilidad, entonces guerra=desorden".
Cuando Alemania decide invadir la Unión Soviética en junio de 1941, el protagonista piensa que Alemania es un ejército de autómatas conducidos hacia un final miserable puesto que el enemigo posee el único factor auténtico de victoria: la superioridad moral.
"No necesito victorias gloriosas", dice el Viejo, "lo único que querría es la paz, ¿seguir adelante? ¿quién nos agradecerá que hayamos seguido adelante?". De hecho, durante la novela, la gran suerte para un soldado alemán es ser herido de tal forma que pueda ser enviado a un hospital de retaguardia y no volver más al frente, prolongando la estancia en el hospital con diferentes medios (inoculación de virus), y si no se es herido provocar la enfermedad de cualquier forma (ingestión de carburante de los tanques, etc.).
Me quedo con la reflexión del Viejo en 1941 sobre si habría una revolución que acabara con el nazismo: "Pero podéis llamarme Adolfo si se produce una revolución. Volverá a suceder lo mismo [que en 1918]. Los más listos se reconocerán entre sí y se cuidarán bien. Ayudarán a los sinvergüenzas a levantarse y les facilitarán bonitos látigos nuevos para que puedan hacerlos restallar sobre nuestras espaldas". Y la reflexión de Sven: "[La guerra] te deja decepcionado, vacío. Y, cuando regresas, en seguida descubres que no tenías ningún objetivo, que lo has hecho todo por nada y que has perdido contacto con lo que era tu vida."
Queda claro que la novela es más que un relato de batallas de la II Guerra Mundial. Recomendable.
Por cierto, esto se dice en la Wikipedia: "En general los profesionales nunca han considerado seriamente su obra como auténtica. Por ejemplo, había un regimiento 27 en el ejército alemán pero no era un batallón de castigo. Y los personajes no podían estar simultáneamente en dos teatros de batalla a la vez como ocurre en varias de sus novelas. Es imposible cronológicamente que el autor estuviera en todos los frentes que describe".

martes, 9 de marzo de 2010

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano


Paolo Giordano, nascut a Torí, és un autor molt jove (va néixer el 1982) que ha aconseguit amb aquesta història els premis Campiello Opera Prima i el Strega. Tots dos són guardons destacats al món literari italià. És llicenciat en Física Teòrica i treballa a la universitat amb una beca de doctorat.
A La soledad de los números primos, Giordano narra la història d’Alice i Mattia, des de la seva infantesa fins que tots dos arriben als trenta anys i poc més. És una narració dura però reflexa de manera molt clara la soledat, però no sols la dels personatges principals que són aquests dos, sinó també la de la resta de personatges que hi ha a les seves vides. La trista però verídica realitat de que tots estem sols al món i que hi ha vegades que fins i tot ni aquells més pròxims ens coneixen a fons. Alice i Mattia ens conten la seva evolució, la seva història. Al principi de manera separada, fins que durant l’adolescència es coneixen i llavors comença aquí una relació de difícil explicació, fins i tot per a ells mateixa. Alice és una xica sense amistats, li costa comunicar-se amb la resta i es troba desplaçada, marginada del seu entorn habitual. Pateix una anorèxia/bulímia que arrossega durant tota la seva trajectòria vital. Degut a un accident esquiant de xiqueta coixeja d’una cama. Mattia també va patir una desgràcia de xiquet i degut a aquesta arrossegarà un sentiment de culpa de manera constant al llarg dels seus dies. Mattia és un xic solitari, especial i que s’auto-lesiona de manera freqüent perquè en part així pensa que s’alleuja de la càrrega que suporta.
La relació dels protagonistes amb els pares no és precisament de comunicació total. Més bé és la relació d’incomprensió que existeix entre la majoria dels adolescents i els seus progenitors. El problema es que aquesta manca de comunicació no canvia ni millora amb el temps, sinó que s’agreuja. Açò fa que cadascun d’ells, malgrat les situacions desgraciades per les quals passen no troben un bri de felicitat ni de recolzament entre els éssers estimats, el que els aïlla cada cop més de la gent que els envolta.
Alice i Mattia s’estimen i es reconeixen l’un en l’altre, però malgrat aquest enteniment del que tots dos són conscients, els resulta gairebé impossible la comunicació profunda i intensa que necessiten. Açò els fa sentir-se desorientats i sols en els moments més destacats de la seva trajectòria professional i especialment vital.
Cadascun d’ells pren decisions, pensant en la necessitat d’estar amb l’altre però sense dir-s’ho el que va fent que el lligam que hi ha entre tots dos s’acoste i s’allunye segons les decisions. Tots dos són infeliços amb la seva vida, són conscients de la seva solitud, però es troben atrapats per les circumstàncies que no poden canviar.
Alice observa mitjançant la boda d’una antiga companya d’institut, com les relacions de parella més aviat o més tard deixen de ser el que inicialment eren per a convertir-se en qui sap què: “Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas, por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca” (p. 186).
La novel•la de Giordano m’ha agradat perquè està ben escrita i reflecteix molt bé, no sols la situació de dues persones en les seves edats potser més complicades, sinó que ens mostra obertament la solitud en tota la seva dimensió, des de xiquets fins a adults, des de fills fins a pares, des de dones fins a homes. En l’actualitat, encara que s’estiga envoltat de gent constantment, moltes persones se senten soles. Tanmateix, hi ha molta gent que cerca la solitud com un oasi de pau interior, i veu a la resta dels humans com un entrebanc dins la seva vida. Però, si els humans necessitem dels altres, també necessitem de la solitud més del que ens pensem. En certa manera la història m’ha recordat a una novel•la que vaig llegir de Murakami. Els personatges se senten soles, van fent la seva vida independentment de l’altre, però un lligam invisible els uneix al llarg del temps, un lligam que no poden, ni saben, ni volen dissoldre, perquè llavors ja no serien ells. És tracta de la vida mateixa.

domingo, 28 de febrero de 2010

La voz del violín, de Andrea Camilleri


Andrea Camilleri es un refugio de buena literatura al que hay que acudir de vez en cuando. Reconforta su forma de escribir, por cuanto la novela negra se convierte también en una novela costumbrista, porque narrar las costumbres de la vida en Sicilia ya tiene miga.
En esta cuarta entrega del comisario Montalbano (escrita en 1997), excelente en todo, Camilleri fustiga a la burguesía (capaz de todo por dinero), a la mafia (el personaje que siempre está en sus novelas pero no tiene nombre, el cáncer de Italia), a la justicia (pagada de sí misma), a la policía (que malfunciona gracias a personas todavía íntegras como Montalbano), a los periodistas, etc.
El asesinato de una joven en un chalet a las afueras de Vigàta es descubierto por Montalbano de forma casual. Enseguida el caso adquiere una especial relevancia. Montalbano hilará fino para encontrar al culpable y los motivos, como siempre tan mundanos, para acabar con la vida de Michela Licalzi.
Pero lo mejor de la novela siguen siendo esos ingredientes que Camilleri siempre utiliza para que sus "platos" sean tan exquisitos: mucho humor (representado en la figura del "tonto", con perdón, Catarella, que es enviado a un curso de informática y encima es el primero de la clase; "¿habrá futuro para la humanidad?", se pregunta Montalbano), la importancia de los detalles que no parecen importantes, la capacidad de análisis de Montalbano en el alma humana (a lo Miss Marple), el lenguaje directo y a veces "grosero" pero siempre natural del comisario, el amor por la comida disfrutada con calma ("Había que comerlo bajo aquel sol, sin pensar en nada, disfrutando únicamente del hecho de sentirse en armonía con el cuerpo, con la tierra y con el olor de la hierba", habla sencillamente de una rebanada de pan con aceite de oliva, sal, pimienta negra y queso de oveja, no de complicadísimos platos deconstruidos).
Me quedo con algo que en las anteriores reseñas nunca comentaba pero que en esta novela se acrecienta: el ritmo, eso que hace que las novelas sean tediosas y aburridas o interesantísimas. El ritmo en Camilleri es siempre vertiginoso, aunque a veces aminore la marcha para comer o descansar (Larsson no hace nada de eso). Ese ritmo tan trepidante se consigue simplemente encadenando llamadas telefónicas en las que interviene Montalbano (qué italiano, ¿no?).
Eso sí, si quieres disfrutar de las novelas de Camilleri, aunque se presentan casos independientes, es recomendable empezar por el principio, no podía ser de otra forma, por aquello de que Montalbano también tiene una vida privada que evoluciona. Disfrútenla.

viernes, 26 de febrero de 2010

Concierto non grato, de Joaquín Piqueras


Darrere de cada llibre hi ha una o diverses històries que el van fer possible. Darrere de cada tria per un llibre n’hi ha un altra. La d’aquesta tria, la d’aquest descobriment li la dec a algú molt important amb qui comparteix, entre d’altres passions, la poesia. Farà uns dies un gran amic em va parlar de Joaquín Piqueras, un jove poeta murcià al que coneix. Li vaig dir que tenia curiositat per llegir alguna cosa d’ell, doncs m’havia parlat dels seus versos senzills i directes. Em va deixar Concierto non grato, un llibre de poemes premiat al XXIV Certámen Poético “Ángel Martínez Baigorri”, l’any 2007. La sorpresa no es va fer esperar. Des de la primera pàgina em va commoure.


Joaquín Piqueras García és llicenciat en Filologia Hispànica i exerceix com a professor de secundària de llengua i literatura castellana a Cartagena. Ha publicat altres llibres de poemes, i ha rebut diversos guardons per la seva tasca literària. Els seus versos són clars, directes, intel·ligents, on trobem també la contradicció de l’existència humana, al temps que descobrim ironia i sentit de l’humor. Els temes que tracta són actuals, i plens de contingut social sense deixar de banda la tendresa. M’ha agradat perquè, sovint la poesia utilitza un llenguatge complicat que l’allunya dels lectors, però en aquest cas no és així. Piqueras utilitza un llenguatge accessible i ple de contingut, sense recargolament de les paraules ni les idees. Pense que expressa de manera colpidora temes personals i diaris, i això en aquest gènere és important. Crec que no hi ha res millor que compartir alguns dels seus poemes a la xarxa. Aquí hi deixe una tria:



El amor y la muerte concuerdan en género y en número



Te querré hasta la muerte,

pero el amor fue declinando

y como se hizo tan larga

la espera, decidió matarla,

¿el modus operandi?,

poco importa, hay tantos casos

en los que inspirarse,

que la violencia de género

ha degenerado en violencia

de número.



Inseparables



Y yo te digo que el amor es insuficiente,

que es el miedo a estar solos lo que nos une,

más allá de tu supuesto amor omnipresente

está nuestra fidelidad a no ser nosotros

mismos o sólo serlo en momentos de egoísmo

compartido.



Las tribulaciones de un hombre invisible


No soy un ser invisible,

es que siempre estoy solo.



Familia léxica


Ecología, ecodieta,

ecorruta, ecoaldea,

ecoportal, ecosistema,

ecotasa, ecoturismo,

ecomuseo, ecoeducativo...

Son muchos los esfuerzos del prefijo

eco- para hacer sonar los redobles

de conciencia, pero nadie se hace eco.



L’autor també té un bloc propi on podeu trobar escrits interessants:

http://joaquinpiqueras.blogspot.com/


martes, 23 de febrero de 2010

La carretera, de Cormac McCarthy


La carretera, Premio Pulitzer 2007 del escritor norteamericano Cormac McCarthy (1933), autor de otras novelas importantes como Todos los hermosos caballos y No es país para viejos, es una novela corta pero intensa y desgarradora. Porque la historia es un drama de principio a fin, la lucha por la supervivencia de un hombre y su hijo en un mundo postapocalíptico (aunque no se cuenta qué pasó), un infierno sobre la tierra, un largo y duro invierno gris con un frío extremo, un planeta donde llueve ceniza y donde la vida animal y vegetal es un recuerdo del pasado. El objetivo de estos dos protagonistas es huir hacia el sur a través de una carretera, teniendo que luchar contra todo: el frío, el hambre intenso, la oscuridad, los hombres "malos".
Desde la primera línea, la lectura de este magnífico libro te lleva a padecer con los protagonistas la dureza del viaje. El frío se te mete en los huesos, el hambre te golpea continuamente y el miedo, el miedo está siempre ahí, día y noche. La humanidad ya no es "humana", los hombres y mujeres que han sobrevivido solo tienen una máxima, aguantar un día más, a toda costa, perdiendo todo lo que nos hace hombres y nos convierte en animales. Decimos que la sociedad actual está deshumanizada, es verdad, pero comparada con el futuro que imagina McCarthy, hoy vivimos más unidos que nunca. Es un espejismo. Nos matamos y nos mataremos para sobrevivir un día más.
Lo mejor de la novela, esa relación entre padre e hijo, todavía hay sitio para el amor filial, el hijo representa la esperanza de un futuro mejor, y además todavía conserva, a pesar de las dificultades, rasgos de solidaridad con otros que están peor, solidaridad que incluso el padre ya ha perdido. Me gusta cuando el padre recuerda siempre a su hijo que "llevamos el fuego", el fuego de la civilización.
Y al final, una luz, una esperanza, ¿el hombre dejará de ser un lobo para el hombre y volverá a germinar una civilización nueva? La luz no se ha apagado, todavía quedarán quienes lleven el fuego de la civilización.
Es una novela dura de digerir pero es una gran novela, que nos debe hacer reflexionar sobre la deshumanización en la que vivimos.
"Te ha dolido, ¿verdad?, dijo el chico.
Sí.
¿Eres muy valiente?
Regular.
¿Qué es lo más valiente que has hecho?
Escupió en la carretera una flema sanguinolenta. Levantarme esta mañana, dijo."

Por último, me quedo con estas palabras:
"No hay un solo profeta en la larga crónica de la Tierra que no encuentre hoy aquí su razón de ser. Teníais razón, hablarais de lo que hablarais."